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Carmen Brito, una apasionada por la decoración navideña

Carmen Brito, una apasionada por la decoración navideña

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Una mujer digna de admirar, ama de casa ejemplar, trabajadora y muy amorosa; ella es Carmen Brito, una invaluable emprendedora quien desde hace más de 13 años se ha dedicado en cuerpo y alma en ponerle amor a cada muñeco de navidad que con sus propias manos crea y diseña.

La navidad es la temporada más esperada del año, y para ella es época de compartir familiar, de alegría; a parte, de ser el momento preciso para sentarse a trabajar en lo que ama y poder brindarle a sus clientes su más preciosas creaciones.

Carmencita, como de cariño se le conoce, nació en Cumaná estado sucre, un 16 de julio, pero desde hace 25 años se encuentra residenciada en el municipio Carrizal, lugar que le permitió conocer esa magia que tenía para la elaboración de sus adorados muñecos.

Desde muy pequeña tenía ese gusto por la navidad “recuerdo que en mi casa no había recursos para comprar un arbolito y entre mis hermanos íbamos a la montaña y traíamos ramas secas, las metíamos en latas de leche, lo pintábamos de blanco, le colocábamos algodones y algunas bambalinas; además que me llamaba mucho la atención las decoraciones de las casas”.

Expresó que se casó a los 22 años con Aroldo Astudillo, a quien describió como un esposo maravilloso que la ha apoyado en cada uno de sus proyectos, además de ser su bastón y gran compañero de vida.

“Mi esposo estaba trabajando en un vivero de orquídeas en Carrizal y yo vivía en Cumaná, motivo por el cual él viajaba muy seguido. Salí embarazada de mi primogénito Harold Astudillo y el jefe construyó una habitación para que yo me pudiera venir a vivir acá y me vine cuando el niño tenía dos años y medio”.

Al cabo de un año, tuvo a su segundo hijo, Gerald Astudillo, “como era solo ama de casa, me fastidiaba mucho en mis ratos libres entonces quería buscar algo para distraerme y fue donde descubrí que en el pueblo de Carrizal hacían cursos y opté por hacer varios de manualidades y repostería básica”.

Su curiosidad y búsqueda de distracción no quedó ahí, entonces fue cuando se dirigió hacer un curso de babuchas en Los Teques durante tres meses, “en ese tiempo estaban haciendo uno de los muñecos navideños y a mí me empezó a llamar la atención, nunca me inscribí en ese curso solo veía desde lejos lo que hacían”.

Curiosidad convertida en pasión

Por medio de un intercambio de patrones con una compañera se dio inicio a lo que ella nunca imaginó ser su más valioso proyecto, compró sus materiales y armó su primera creación que fue una muñeca de nieve grande, parada.

Al ver que el primero gustó mucho, realizó el segundo muñeco, que era un santa acostado y por haberle encantado a uno de sus más fieles clientes lo vendió y se encuentra actualmente en Atlanta.

“Después de eso, mi amiga Morelia Piñango me dijo: ¿Carmencita por qué tú no montas un bazar navideño con todas esas cositas que has hecho? Entonces le comenté al dueño del vivero y él aceptó, a ellos les agradezco que me dieran ese empujón que necesitaba para montar mi primer bazar y desde ese momento hasta ahora no he parado”.

Han pasado más de 13 años desde que Carmencita, año tras años se ha dedicado en ponerle creatividad a cada uno de sus muñecos. La receptividad ha sido tan buena que todos los noviembre monta su pequeño bazar donde más de uno queda encantado con tanta belleza.

“Todos los años hago diseños diferentes, no me gusta repetir modelos, y así mis muñecos se han ido para Miami, Atlanta, tengo clientes Cumaná y por supuesto aquí en Carrizal. Que cada cliente tenga un muñeco realizado por mí en sus casas es una satisfacción indescriptible”.

Para Carmen, la situación país no ha sido motivo para dejar de lado su pasión, “se sabe que la cosa está difícil pero me plasmo esa meta y aunque he tenido temporadas en las que temo a no poder realizar mi bazar, hago el esfuerzo y no he parado. El año pasado hice más de 60 piezas y no me quedó ninguna, eso quiere decir que lo he hecho bien y lo seguiré haciendo así”.

Manos que contienen magia

“Dios le pone a cada quien su destino, creo que me ha demostrado que a pesar de que no soy una profesional universitario, me dio un don con las manualidades, empezó por un hobbie y nunca pensé llegar tan lejos”.

Esta polifacética mujer nació con esa chispa de aprender de todo un poco. En alguna época optó por entrar a un curso de pintura de cuadros donde duró dos años y pudo pintar seis de los que están adornando en su casa.

Posterior a eso, quiso aprender sobre el mundo del chocolate, se inscribió en el curso y al mes y medio, participó en una feria organizada por la Gobernación “Miranda Con Sabor A Chocolate” y de más de 206 expositores, esta invaluable mujer ganó como el mejor stand y mesa decorada, y logró ganarse una beca con Cacao Real.

Hay que resaltar que todo lo que ha aprendido lo ha incluido en su bazar, a parte de los muñecos, exhibe y vende bombones, galletas, tortas y todo lo que pueda poner, considera que además de ser una entrada de dinero es gratificante la cara de felicidad de sus clientes.

Como consejo a las amas de casa y hombres, detalló que no hay límites y todo lo que se aprende es para el bien de cada uno. Lo que se propongan háganlo porque sí se puede, “a mis 50 años, mientras pueda seguir haciendo más cosas lo haré, porque eso te ayuda a crecer como persona”.

Para cerrar esta maravillosa entrevista, Carmencita puntualizó que “le pongo tanto amor a mis muñecos que lo que siento lo reflejo en ellos. Le doy gracias a Dios por darme ese don”./lb/Fotos: William Sánchez

 

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