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“El ser humano necesita siempre del arte”

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Para Adelita lo más importante es difundir conocimientos

“Tequeñísima”, así se definió Adela Piñero Alemán, nacida en el antiguo hospital Policlínico de nuestra ciudad, criada de la mano de sus padres y abuelos maternos, uno de ellos el reconocido compositor del himno al municipio Guaicaipuro, Adelo Alemán, otrora director de la Banda de Conciertos. Esta insigne profesional del arte ha recorrido con éxito por 30 años los senderos de la música y por 20 los de la pintura.

“Como la banda no tenía un lugar para ensayar, lo hacían en mi casa que quedaba en la calle Guaicaipuro, al crecer en ese ambiente quedó arraigado en mí el amor por la música y el arte en general. Comencé a estudiar cuatro con mi abuelo cuando tenía seis años y poco tiempo después aprendí guitarra; luego me mudé con mis padres a Guanare y estuvimos allá por cinco años”.

Desde allá se interesó por cantar música llanera y con once añitos tuvo un programa en una emisora de aquella localidad, a la par que veía clases en el Ateneo de Guanare; decidieron volver a Los Teques porque su padre había fallecido, gracias a ese lamentable episodio Adelita, como cariñosamente se le conoce, hizo pausa en la vida musical, se dedicó a sus estudios en el liceo Miranda.

“La idea que tenía mi papá entre ceja y ceja es que yo me fuera a estudiar canto lírico a Italia, como él partió de este plano yo me desligué por dos años del quehacer artístico. Una vez que entré al Cultca me integré a la estudiantina como solista y tuve la oportunidad de acudir a un festival en Mérida donde representé a Miranda exitosamente”.

Más adelante estuvo como solista en la Banda de Conciertos de Miranda, de allí fue que pasó a ser conocida como Adelita Alemán, y no Piñero como originalmente es su nombre de pila, eso por ser la nieta de quien es. Posteriormente ejecutó violoncello en la Orquesta Francisco de Miranda y luego estudió canto en la Escuela Superior Musical Nolasco Colón, en Caracas. Gracias a eso tuvo varios conciertos, a la par que daba clases de música en distintos colegios y liceos de Los Teques.

Multiplicadora cultural

“En el colegio Los Tricolores estuve por 16 años hasta 2013 y fundé la coral infantil de la institución, pero no solo impartía clases de música sino también de pintura, habilidad que había adquirido desde muy niña con el gran maestro Edgar Corrales en la Casa de la Cultura, quien además me instruyó con clases particulares de italiano en mi casa”.

Recordó que una de las mayores cosas que le ha brindado una gran satisfacción personal, es haber tenido la oportunidad de interpretar el Himno de Guaicaipuro, escrito por su abuelo, cuando este noble prócer indígena fue llevado al Panteón Nacional.

“Desde 1940 ese fue el himno a la figura que representaba el cacique, pero una vez que se concretó aquella acción de pertenecer a la casa de las grandes figuras protagonistas en el proceso histórico de Venezuela, pasó a ser oficialmente el de nuestro municipio”.

El resultado de esa magistral interpretación tuvo tal repercusión que en un par de años fue grabada en formato Cd para hacer entrega del mismo en los colegios de nuestra entidad.

Como Adelita es licenciada en Educación mención Desarrollo Cultural, graduada para 2007 en la Unesr, se desenvolvió también como profesora en la Unefa, donde dio clases de literatura; “no he cerrado del todo mi faceta como músico pero ahorita estoy enfocada en mi otra gran pasión: la pintura”.

Indiscutible talento

Tras las valiosas lecciones aprendidas con el maestro Corrales, esta talentosa mujer se aventuró a estudiar Artes Gráficas y Orfebrería hace diez años; lo que la llevó a exponer en la Universidad de las Artes y en el museo Cruz Diez. Aseguró que para ese entonces sentía también una especial afinidad por la cultura oriental, “abrieron unos talleres en Caracas sobre caligrafía china, me inscribí y hoy día estoy en ese salto maravilloso de esa escritura hacia el dibujo que se logra con ella”.

Actualmente tiene una exposición en los espacios del Parque Cultural Social Villa Teola, la cual tiene por nombre “Aquí y allá”. Comprende una muestra pictórica cerca de 15 piezas, en la que se exhibe una serie de aguadas sobre papel y cerámica realizada con técnicas de la pintura china, cuya base tradicional son las pinceladas.

“Allí quise expresar nuestra fantástica flora venezolana fusionada con la misteriosa China, es decir la técnica de ese arte oriental mezclada con la naturaleza criolla; estudié un poco de chino mandarín para estar en toda la onda que envuelve el arte que desarrollo. Como complemento a la exposición estoy dictando talleres de caligrafía china junto a mi hija Eirenée Caldera”.

No cabe duda que a todo aquello que Adelita le haya puesto el ojo le ha metido el pecho obteniendo siempre muy buenos resultados, demostrando que todo es posible si se le pone verdadero empeño y dedicación; manifestó visiblemente feliz lo mucho que disfruta transmitiendo todos los conocimientos que ha adquirido.

A su juicio el ser humano necesita del arte todo el tiempo, “frente a una dificultad puede ayudarte a salir adelante, porque ayuda a reflexionar y hasta drenar emociones; desarrolla una sensibilidad increíble que toca las fibras más profundas de cada ser”./Maribel Sánchez/lb/Foto: William Sánchez/

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