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¡Pitazo final!

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Nueva cosecha vinotinto está lista  para la degustación mundial

Hoy, 28 de agosto de 2017, el panorama para la selección venezolana de fútbol carece de color, puesto que marcha última en la tabla de la Conmebol, sin opciones de clasificación al Mundial Rusia del próximo año, con 17 goles a favor, 34 en contra y seis ridículos puntos en la bolsa.

Sí, hoy Venezuela no lucha por absolutamente nada, pero echemos un vistazo hacia atrás para recordar el pico de rendimiento más alto de nuestra representación vinotinto. En Argentina 2011, un equipo dirigido por César Farías, donde resaltaban nombres como Juan Arango, Tomás Rincón, Gabriel Cichero, Oswaldo Vizcarrondo o Salomón Rondón, logró meterse en unas semifinales de Copa América, instancia donde quedaron fuera tras aquel penalti malogrado por Franklin “Paky” Lucena. En aquella oportunidad, esos guerreros que crearon el “boom vinotinto” en el país, nos trajeron un cuarto lugar de Sudamérica.

Luego de eso, no volvimos a sentir una alegría equiparable; por el contrario, una borrachera de sinsabores ha caracterizado cada “hoy juega la Vinotinto” en las conversaciones triviales de cualquier venezolano. “Estamos salados”, repetimos continuamente.

Pero para ello hay una explicación, dejando fuera los errores arbitrales y propios. En la selección de Venezuela, hasta hace algunos meses, el relevo generacional ha tenido poco chance de alzar la mano, pedir la pelota y fuerte al ángulo, colocar un golazo anímico.

Ya Arango se retiró, Cichero es un fantasma, Vizcarrondo nunca más fue “El Patrón”, Salomón no vive su mejor momento en Inglaterra y solo Tomás Rincón, medianamente, sigue siendo el referente futbolístico de una selección nacional a la cual le urge una transfusión de sangre nueva, o mejor dicho, sangre joven.

Los chamos de la sub-20 lograron lo que ninguna delegación patria (mayor, masculina o femenina) pudo hacer en años anteriores, al colgarse una “agridulce” medalla de plata en el mundial de la categoría que se jugó en Corea. Qué ironía, de ser “don nadie” en Suramérica, a ser subcampeones del mundo y considerar “agridulce” dicha conquista. Sí.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que si fuese por cuestión de merecimientos, hoy fuésemos monarcas mundiales, pero no metimos la pelota dentro del arco, cosa que sí hicieron los ingleses en aquella mal recordada final.

De aquella lista de héroes, destacan menudas figuras como Wuilker Fariñez, Yeferson Soteldo, Adalberto Peñaranda o Yangel Herrera, quienes ya debutaron con la selección absoluta en eliminatorias, pero también hay unos “pela’os” que sin haber sido llamados a la mayor, están en la línea de partida esperando el pistoletazo de arranque.

Williams Velásquez, Nahuel Ferraresi, Joshua Mejías, Ronaldo Lucena, Sergio Córdova, Ronaldo Peña o Ronaldo Chacón son otros que ya piden pista mayor. Variantes hay y de sobra.

A propósito de esto, el jueves recibimos en el Polideportivo Pueblo Nuevo de San Cristóbal a Colombia por la decimoquinta fecha del viaje a Rusia, cabe acotar, sin ser repetitivo, eliminados de cabo a rabo.

Consciente de ello, el técnico venezolano Rafael Dudamel ya movió sus nuevas fichas y destaca la convocatoria de Samuel Sosa, exquisito zurdo del Deportivo Táchira e integrante de los subcampeones mundiales; bonita oportunidad para comenzar con ese rejuvenecimiento vinotinto del cual tanto adolecemos.

“Minuto 93, partido igualado, última jugada y tiro libre para Venezuela. Sosa la acomoda, se perfila y va contra David Ospina; barrera de cinco colombianos en el camino. Arranca el valenciano, le pega y, ¡gooooooooool de Venezuela! La vinotinto gana en el último segundo con una majestuosidad del chamo de 17 años”, dice la narración con la cual una gran parte de los venezolanos soñamos arrancar una nueva era del fútbol criollo. Solo un próximo pitazo final me quitará o dará la razón; hasta entonces./ac

Por: Frederick Ortiz Peroza

IG & TW: @Fredocorleone_

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