Distintas instituciones donan medicinas y productos de higiene
Desde 1991, la Casa Hogar San Onofre de Los Teques se ha dedicado a cuidar y brindar amor a cada uno de los abuelos que han pasado por ella, los cuales para muchas familias resultan una carga, pero en este lugar han logrado conseguir afecto.
Por el momento son 16 ancianos de entre 60 y 90 años los que habitan en esta casa de reposo. Todos son medicados, pero en su mayoría los parientes cubren con los gastos, ya sean de medicinas, alimentos u otras necesidades.
Una mano amiga
Durante los últimos dos años, han recibido el apoyo de algunas instituciones, como lo es el Voluntariado Corporativo del Consorcio Línea II de Metro Los Teques, la Gobernación de Miranda, el Club de Leones y otras organizaciones, que han entregado utensilios, alimentos, productos de aseo personal. Además, les ofrecen ratos de entretenimiento con juegos y compartir de refrigerios.
Recientemente, recibieron la visita de la Asociación Bolivariana de Escoltas de Venezuela, cuyo coordinador, Gianfranco Nero, en compañía de Gabriel Adrián y otros representantes, entregó cloro, desinfectante, productos e insumos de primeros auxilios.
María Froilán, encargada de la casa, manifestó que gracias a la colaboración y apoyo de diferentes organizaciones, hasta la fecha están bien dotados de camas, colchones y todos los utensilios que se requieren a diario. “Estamos muy agradecidos, nuestros abuelitos necesitan mucha atención, hay que evitar cualquier tipo de infección, siempre tratamos de mantener todo en orden para que se sientan a gusto en el lugar donde habitan”.
La buena alimentación es lo primordial
Los 16 residentes cuentan con una dieta balanceada que incluye carne, pollo, cereales y granos. Siempre tienen sus tres comidas, además de las meriendas.
Algunos familiares van todos los días a llevar la respectiva comida, pero otros los visitan cada cierto tiempo, indicó la directora del lugar.
De igual forma, se pudo conocer que además de llevar todos los utensilios, la mensualidad a pagar es de Bs. 40 mil. “Acá hay abuelos que no tienen familia, por eso con lo que otros pagan se les presta el apoyo a los más vulnerables, somos una institución que tiene las puertas abiertas para todos”.
Froilán aseguró que cuentan con habitaciones compartidas, para damas y caballeros, y que tienen los espacios acordes para albergar algunas personas más.
Finalmente, mencionó que este es un trabajo familiar donde la directora en conjunto con su esposo y otros colaboradores se encargan de los abuelos, así como de la limpieza y las compras.KB/ac/Foto: Juan Carlos Blanco
