Ahora, los venezolanos pensamos dos veces antes de botar algo.
El ingenio y la creatividad de los venezolanos se ha puesto a prueba en estos tiempos de crisis económica. Cada quien trata de implantar nuevas ideas para ahorrarse un dinerito y no gastar en productos nuevos.
De allí, resurge el reciclaje como aliado a la crisis; hoy vemos los infinitos usos que se le puede dar a una botella de plástico, envases de vidrio, cartón, tela, cajas, bolsas, tubo de papel, periódico entre otros.
Y hasta hay personas que han levantado su negocio con materiales de reciclaje de manera que disminuir la inversión en materia prima.
Recientemente, en estos carnavales más de un padre apostó a confeccionar disfraces para sus chamos de papel periódico y hasta de bolsa plástica siendo tal su creatividad que eran más llamativos que los atuendos de tela.
Otro ejemplo del uso de materiales de desechos, es la elaboración de los arbolitos navideños de cds, botellas de plástico y papel.
Las escuelas de los Altos Mirandinos son “templo” de esta creatividad, allí puedes encontrar una variedad infinidad desde portalápices, marca páginas, adornos, juguetes, materos, floreros y papeleras. Y es de destacar que este ingenio es transmitido a los estudiantes quienes les ponen su sello personal.
En la avenida La Hoyada existe un puesto que expende títeres, “recuerditos” elaborados con frascos pequeños de vidrio, abanicos, y cajas de zapatos adornadas. Y en el centro existen varios locales conocidos por vender estos productos.
La situación del país de cierta forma ha cambiado la “cultura” de los venezolanos porque antes de botar algo lo pensamos dos veces, y tratamos de darle otro uso beneficioso.
La reutilización de objetos, para hacer nuevos elementos es clave para ayudar al planeta, para evitar la contaminación.
El objetivo es reducir la cantidad de residuos generados, reusar los residuos que antes se botaban, reciclar, separando y clasificando los residuos como materia prima para elaborar nuevos envases, empaques, embalajes y objetos útiles.
Ejemplos de emprendimiento
Los miembros del Proyecto Toas Elismar Nava, Ronald Gómez y Luis Cambar, aprovecharon una idea ya explotada en otras latitudes y la adaptaron a Venezuela, según reseña del diario Panorama.
“Queremos aprovechar las botellas plásticas vacías de refresco o agua. No inventamos el agua tibia. Esta es una idea que se ha puesto en práctica en México y Colombia”, relata Cambar.
No solo se plantean la posibilidad de construir aulas de clase, comedores y plazas con botellas rellenas de arena y compactadas con cemento, sino reciclar el plástico para rollos de filamento que son usados para impresoras en tercera dimensión, con las que se pueden crear, por ejemplo, juguetes didácticos.
El ‘Proyecto Toas’ recibió menciones en los premios Henry Ford, de Ford Motor de Venezuela, y el Concurso Ideas 2014. Ya construyeron unas bancas en una escuela, y adelantan un comedor al aire libre. Pero quieren ir más allá.
“Estamos logrando, en isla de Toas, un cambio cultural en torno al ambiente. Niños a partir de 11 y 12 años están investigando en internet cómo mejorar el ambiente en su entorno y están replicando sus conocimientos a las comunidades”, asegura Cambar.
Diseños naturales
La odontólogo Mariela López pasó del modelaje al diseño y producción de “una línea de accesorios femeninos inspirados en la naturaleza”. Ganó una mención en un encuentro de emprendedores del BOD que le proveyó financiamiento para ampliar su oferta de diseños. Para una línea de carteras, zarcillos y collares, “contacté a un artesano del estado Lara que talla la tapara y me hace las figuras redondas que incorporo a los diseños”, y que lucen como un pequeño tapiz wayuu en madera.
Arte utilitario
Más que construir grandes estructuras arquitectónicas, los venezolanos Iván Guzmán y Antón Ceballos, arquitectos de la Universidad Central de Venezuela, optaron por resolver necesidades básicas del día a día a través de objetos funcionales que cualquier hogar y oficina necesitan.
Estos emprendedores decidieron crear Díada, una plataforma en donde diseñadores, arquitectos y cualquier persona interesada, pueden fusionar ideas para crear productos multiuso y únicos.
La idea fue concebida luego de ayudar en el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (Barcelona) a coordinar un voluntariado para construir un pabellón en la décima conferencia mundial de Fabricación Digital, así lo reseñó El Universal.
“Cuando llegamos al país trabajamos con diseño de interiores y al no conseguir mobiliario de calidad y hechos en Venezuela, decidimos comenzar a crearlos por nuestra cuenta”, explica Ceballos.
La estética natural del papel reciclado, de la madera y de la arcilla, resalta por sí sola en cada acabado que, a consideración de los dos jóvenes, no requiere de mayores adornos.
Además, el uso de la resina y del concreto permite darle un aspecto distinto a cada producto para que, de esta manera, cada persona pueda tener versatilidad dentro de su hogar de una manera económica.
“Es una alternativa al granito o al mármol que por lo general son costosos. La idea es acercarnos a una opción que sea accesible, de calidad y hecha en Venezuela”, resaltan.
Ceniceros, percheros, pisapapeles y una repisa son algunos de los seis objetos multiusos con los que cuenta esta línea.
El proceso de elaboración es distinto para cada objeto. Guzmán explica que la persona sólo necesita tener una buena idea de lo que quiera mandar a hacer y ellos se encargan de crear un primer modelo en bioplástico de caña de azúcar.
“Después le damos forma con chapillas de madera u otro material dependiendo del producto”, añade Ceballos.
Por otro lado, revelaron que actualmente están trabajando en su próxima colección Luz que constará de 10 lámparas.
Así mismo, venderán por separado accesorios como enchufes e interruptores hechos de concreto totalmente funcionales.
-Elcida Crespo.