Las fuertes precipitaciones que azotaron la capital mirandina a principios de año y las que recientemente se han hecho sentir cargan con el “Jesús en la boca” a los habitantes del sector 23 de enero y callejón El Progreso de La Macarena, quienes, noche y día, viven en una constante zozobra ante los derrumbes que colapsan parte de la vialidad y amenazan con debilitar o interrumpir el paso hacia algunas viviendas.
En la zona A, callejón Correa del 23 de Enero, el pasado 6 de abril, un pronunciado derrumbe cayó sobre la mitad de la vía obstaculizando el libre tránsito e intimida con seguir causando estragos, poniendo a su vez en calidad de riesgo a las viviendas que se encuentran cercanas.
“Aquí hay no menos de 15 casas, ha venido lloviendo, con algo de frecuencia, y por eso surgió ese derrumbe; el período fuerte está muy cerca y se puede ir socavando más aún el terreno, hace falta como una especie de muro que sostenga la tierra”, informó Víctor Perales, residente de esa comunidad.
Asimismo, aseveró que una cuadrilla, perteneciente a la Alcaldía de Guaicaipuro, se acercó hasta el lugar para supervisar la situación. “Vinieron, nos ofrecieron ayuda, pero allí quedó, en pura promesa. La vialidad está obstruida porque no han tenido la delicadeza de mandar a recoger el tierrero que quedó regado y que impide paso normal al canal de bajada, sin contar que debilita la pared de una casa, que colinda con ese cerrito”.
Perales explicó que, en conversaciones con varios vecinos, se llegó al consenso de darle plazo de una semana más a ServiGuaicaipuro para que pongan manos a la obra o de lo contrario tendremos que ir donde Garcés a exigirle soluciones reales e inmediatas.
Entretanto, en el callejón El Progreso de La Macarena, se presentó un deslizamiento de tierra, durante el mes de enero, los escombros permanecen en la vía y tal parece, según los vecinos, que a ninguna institución le importa esta situación.
“El constante paso de los vehículos es lo que ha ido medio arrimando el montoncito de tierra que está atravesado en la vía, pero con estas lluvias eso se va a seguir debilitando y acrecentando de nuevo el problema, que pone en peligro la vida de conductores y peatones”. Así lo expresó una vecina del sector, quien reservó su identidad.
Expresó que el problema se torna más complejo ante la intermitencia del alumbrado público, lo que dificulta que, por las noches, los conductores tengan visibilidad para esquivar el obstáculo, que irrumpe en la vía y que podría ocasionar un accidente.
“Ojalá alguien de la Gobernación o de la Alcaldía se conduela de este problema y nos recojan ese reguero porque, además, ante otros deslizamiento pueden venirse abajo algunos postes y caer sobre las casas que están al frente, o incluso tapiarles la puerta de entrada”./no/MS/fotografía:Alejandra Ávila