En recorrido por varios comercios se pudo constatar que el precio de las alitas de pollo ya superó al del muslo.
En otros tiempos las alas eran ofrecidas como ñapa para los consumidores, en esta época se convirtieron en un “manjar de dioses”.
El encargado de una carnicería señaló “las avícolas que son nuestros proveedores aumentan el precio semanalmente, dicen que resulta muy costoso alimentar a los animales. Por esta situación nos vemos obligados a aumentar los precios”.
Yolanda Barrios expresó “por lo caras que están las alas yo prefiero comprar pollo entero o pechuga. Las alas en sí tienen muy poca carne y cuestan un ojo de la cara”.
Agregó que “ya preparar la comida se convirtió en una pesadilla, alimentarnos balanceadamente es imposible”./MS/rp
Fotografía: Ángel Pérez.








