Muchos de los inmigrantes venezolanos que cruzan por Honduras en ruta hacia los Estados Unidos alivian sus penas en la “Iglesia en las Calles”, en Tegucigalpa, donde reciben atención y toman un descanso en su tortuoso viaje.
“Ellos andan en las calles, nos quedamos más con los que no tienen dinero para seguir el viaje”, dijo a EFE el pastor Pablo Rovelo mientras atendía el jueves por la noche en la “Iglesia en las Calles” a una veintena de venezolanos y una pareja de colombianos con dos niños pequeños que este sábado retomaban su viaje.
