Cansados de bañarse con perolitos y madrugar para recoger agua cuando medio llega a las tuberías, están los residentes del callejón Chapellín, en la comunidad de El Vigía.
César Martínez, habitante del sector calificó de “guachafita” la activación del servicio, debido a que no existe un horario permanente que les haga cuando menos imaginar cuándo es que les va a llegar el suministro y cuánto tiempo les va a durar.
“Si corremos con ‘suerte’ nos llega cada 20 días, pero no todas las casas pueden decir lo mismo. Al llegar con muy poca presión, el agua no sube hasta la parte más alta de aquí y la gente tiene que bajar a cargar pipotes desde la entrada. Eso no es calidad de vida, porque de paso llega a altas horas de la noche y es muy poco lo que dura”, denunció.
Incluso en la parte baja, sufren para llenar sus reservas y que los tanques están prácticamente de adorno, al igual que las duchas. “Yo tengo un grifo que no está muy alto del nivel del suelo, pegarle una manguera es lo que toca para llenar los pipotes”. /MS/rp
