Detrás de cada ramo de flores que se vende en la ciudad, se esconde una historia de resistencia y trabajo bajo el frío de la montaña. Freddy Prada, productor con más de dos décadas de experiencia se prepara junto a otros cultivadores para la zafra más importante del año: el Día del Amor y la Amistad.
Para este agricultor artesanal, los últimos años han sido un desafío constante. Tras atravesar épocas críticas, relata con orgullo cómo los terrenos de Lagunetica y Pozo de Rosas han retomado la floricultura, luego de que las siembras de flores fueran reemplazadas temporalmente por cultivos de hortalizas.
“No crean que es fácil; estos últimos años han sido los más duros. En mi pequeño terreno siembro girasoles que vendo en $1 la unidad, al igual que las rosas; mientras que los ramos de yerberas se ubican en $5”.
De cara al próximo 14 de febrero, el floricultor preparará ramitos especiales una propuesta calidad a precios solidarios. “Esperamos una buena zafra; la gente siempre busca ese obsequio especial para honrar el amor y la amistad”, concluyó el floricultor.










