12/08/15.- La Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela celebra cada 12 de agosto el Día del Médico Ginecólogo Obstetra, una fecha que fue elegida para conmemorar el natalicio del doctor Oscar Agüero, un destacado profesional del área.

En Los Teques trabajan muchos de estos especialistas y Roger Quintana es uno de los más reconocidos en la ciudad. “Cuando inicié mis pasantías y pasé por este departamento supe que eso era lo que me gustaba”.

Aseguró que cuando comenzó a estudiar no imaginó que tendría que afrontar tantos obstáculos para poder atender a las pacientes. “Para mí es un honor llevar el control de las embarazadas, porque ellas están confiando en uno a su ser más preciado”.

Destacó que lo más difícil de dedicarse a esta especialidad es que no siempre se pueden llevar los partos a feliz término. “A veces puede morir el bebé o se puede ir la mamá, en la medicina no todo está escrito”.

Explicó que para graduarse en esta rama se debe concursar en un postgrado que tiene pocos cupos, por lo cual se eligen a los mejores. Asimismo, puntualizó que optar por esta área acarrea muchos sacrificios, ya que las mujeres tienen bebés todos los días, por ello prácticamente no hay descanso.

Montar un consultorio es casi imposible

Quintana relató que cuando obtuvo su título no era fácil encontrar un consultorio; sin embargo, comprar los aparatos era posible y las principales complicaciones consistían en hallar un local y poder financiar todos los insumos necesarios.

“Antes uno podía pagar los equipos porque el banco daba créditos, pero hoy un aparato de ecosonografía básico vale Bs. 3 millones, el especialista tiene que tenerlo para poder atender a sus pacientes”.

Además, resaltó que otro obstáculo es conseguir y costear todo lo que se requiere para utilizar y mantener esos dispositivos, lo cual considera que no es sencillo porque estos suben de precio cada día.

Respecto al pago, señaló que siempre han sido mal remunerados en los centros públicos. “Fui residente es esta área en el Victorino Santaella y estuve en el hospital Vargas, pero no me renovaron el contrato, luego me comentaron que ese cargo se lo dieron a un Médico Integral Comunitario”.

Destacó que no quiso trabajar más en el Victorino ni en otra institución pública porque la escasez que enfrentan esos espacios obliga a los doctores a referir a los pacientes. “Uno está ahí para ayudar a la gente, no para mandarla a otro lugar, a mí no me formaron para hacer eso”.

De igual manera, enfatizó que a los médicos les enseñan a trabajar en un ambiente óptimo. “Si no hay buenas condiciones, prefiero no laborar así, porque están en juego dos vidas, la del niño y la de la madre”.

Subrayó que si el especialista llega a un hospital que cuenta con todo lo necesario, va a trabajar continuamente; si no es así, se acuesta a dormir, pues no hay manera de atender a alguien sin materiales ni personal.

Apuntó que actualmente hasta los centros privados tienen dificultades para encontrar implementos y poder brindar una adecuada atención a los usuarios./cg

Foto: Andreina Alemán