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A “El Durito” le atribuyen 20 asesinatos

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Ronald Peñaranda

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El delincuente protagonizó tres masacres en la década de 2010

El historial criminal de Luis José Miranda Corrales alias “El Durito”, abatido este jueves 11 de enero durante un enfrentamiento con funcionarios del Servicio de Inteligencia Penal (SIP) de Poliguaicaipuro, tras quitarle la vida a un agricultor que se resistió a un atraco en La Pradera, comenzó cuando apenas era un adolescente.

El delincuente nacido en marzo del año 1993, hizo sus “pininos” en el mundo hamponil en el inicio de la década del 2010, siendo menor edad. En aquella época entró a la banda de “El Rey” que operaba en Palo Alto y allí cometió sus primeros delitos, según precisó a Avance una fuente policial.

Poco a poco agarró fuerza, logró “independizarse” y conformó su propio grupo hamponil de 13 miembros. Junto a Carlos Jahon Monroy apodado “El Jabón”, Alfredo Quintana, Orlando Rafael Mejías Colorado “El Comadreja”, Julio César Corrales alias “Julio Guañanga”, Roberto Quintana, José Leonardo Miranda “El Chami”, Víctor Molero “El Gordo Víctor”, Luis Alberto, Leonardo Ramos “El Leo”, Joan Corrales y Jhonathan Ramos “Cabeza de muela” sembraron terror en varias barriadas del Eje Sur de la capital mirandina, donde robaban y mataban sin contemplaciones. La mayoría de estos antisociales ya están muertos.

A “El Durito” le atribuyen el asesinato de Roland Díaz Bogado, un instructor del Sepinami, quien fue atacado a tiros en Los Lagos para robarlo. El hecho ocurrió el 29 de diciembre de 2011 cerca del parque de Los Lagos. El sujeto amedrentó a los familiares de la víctima para que no denunciaran. Se quedaron callados porque todos vivían en la misma zona y temían que siguiera corriendo más la sangre.

En 2012, Miranda Corrales, protagonizó una masacre en La Pradera. En compañía de sus secuaces llegó cerca a la escuela Túnel 10 dispararon contra varias personas que participaban en una fiesta. En esa ocasión murieron cuatro jóvenes.

Ese mismo año, concretamente el 18 de mayo de 2012, “El Durito” y su combo hicieron otra masacre. Esa vez acribillaron a tres muchachos incluyendo a una embarazada y dejaron a otro herido. Esto se suscitó en el callejón Gallo Pelón, frente al terminal de Los Lagos.

También en el 2012 el malandro y sus compinches participaron en una tercera masacre, esa vez en Palo Alto. Abrieron fuego contra una gente que bailaba en una fiesta y cayeron muertos nueve ciudadanos. Entre esos había una embarazada.

Tiempo después “El Durito” y sus “amigos” dispararon contra dos hermanos y un menor mientras estaban en una parada de autobuses en La Pradera. Todos ellos quedaron heridos, se salvaron de milagro.

Ni a su amigo perdonó

A Luis José Miranda Corrales también lo acusaron del homicidio de Roberto Quintana, integrante de su banda, con quien compartió sus “aventuras delictivas”, su mejor amigo e incluso ambos por un tiempo se apoderaron del relleno sanitario de La Bonanza, teniendo en cuenta de que Quintana provenía de los Valles del Tuy.

Después se convirtió en su peor enemigo hasta el punto de arrebatarle la vida. Se dice que el problema entre ellos surgió por el extravío de unas armas de fuego.

De igual forma “El Durito” estuvo involucrado en el asesinato de Leonardo Urbaez, funcionario de Poliguaicaipuro, ocurrido en 2014 en La Pradera.

En abril del año pasado este hombre fue detenido por oficiales de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) a escasos metros del terminal de Los Lagos por estar solicitado por la muerte de su excompañero de andanzas Roberto Quintana. Estuvo recluido varios meses en la sede policial de La Yaguara (Caracas) y antes de diciembre estaba libre, se desconoce bajo que medidas.

El final del peligroso hampón llegó este jueves luego de que le diera un disparo en la espalda a Kleiber Rafael Viera Ruiz (27), un trabajador del campo, minutos después de salir de su casa en La Pradera.

“Por más de una década ese individuo estuvo delinquiendo impunemente. No es bueno alegrarse de la muerte de una persona pero si nos corre un fresquito porque por fin le llegó la justicia divina. Tu no te imaginas cuando me tocó coincidir con él, verle la cara y sentir la impotencia de no poder tomar la justicia con mis propias manos”, afirmó a este medio de comunicación la prima de una de las múltiples víctimas de “El Durito”.

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