Empató 1-1 con el Barcelona en la última jornada para acabar con una sequía de 18 años sin coronarse en España
Dieciocho años después, el Atlético de Madrid volvió a conquistar la Liga tras empatar (1-1) con un tanto de Diego Godín (m.49) en el Camp Nou frente a un Barcelona en la última jornada del campeonato español. El Barsa se adelantó por medio del chileno Alexis Sánchez (33), pero el Atlético puso más ímpetu y remontó. Ya se sabe que más allá del fútbol está el corazón, algo a lo que el Barsa nunca apela. Y ayer, como en la parte final de la temporada, el mejor equipo fue el Atlético, que se sobrepuso a las lesiones de Diego Costa y de Arda Turan antes del minuto 22 y demostró que el coraje muchas veces puede ser el principal argumento.
Sin ritmo, poco fútbol y tensión desde el primer minuto. El Barsa, con Cesc y sin Xavi; el Atlético con el guión previsto, aunque en 22 minutos algo cambió debido a las lesiones de Costa y de Arda, que dejaron el terreno de juego por Adrián y Raúl García. Los de Diego Simeone habían trabajado el partido. De hecho fue un calco de los otros cinco jugados esta temporada, pero el Barsa no había aprendido nada de esas experiencias, porque volvió a caer en los mismos errores.
Sucumbió a la presión de los colchoneros, no tuvo nunca control de la situación y cayó en la trampa de un Atlético, que obligaba a centrar balones desde la banda, especialmente por parte de Dani Alves, nada nuevo. La baja de Costa en el minuto 15 con problemas musculares trastocó los planes del Atlético, pero seguramente menos que la de Arda, que se lesionó siete minutos más tarde. Los dos sustitutos Adrián y Raúl García tienen otro perfil.
El Barcelona no creaba y sufría más su propia ansiedad que el asedio del rival, pero todo cambió en una jugada. Una acción entre líneas entre Cesc y Lionel Messi, que cedió con el pecho y de cara a Alexis, que empalmó de primera y el balón entró por la escuadra de Courtois, en el que podía haber sido el gol de su carrera. Antes de esa oportunidad, Pedro, Alexis y un remate de Adriano habían sido los únicos argumentos locales. El Atlético, sólo preocupado por defender y presionar, apenas se acercó a la meta contraria, aunque en el cuarto de hora antes del descanso lo fio todo a su juego aéreo.
Con el tanto por fin el Barsa tenía el escenario que había soñado en alguno de los partidos con los de Simeone: adelantarse en el marcador. Se serenó su fútbol y el Atlético tuvo dudas, no se le veía con ansias de irse hacia adelante y, además, le faltaban argumentos ofensivos. Apuraron los colchoneros sus opciones a balón parado. En los últimos cinco minutos del primer tiempo, hasta cinco saques de esquina pusieron en algún aprieto al Barcelona, que se fue al descanso con la ventaja y la Liga en sus manos.
La salida del segundo tiempo fue fundamental. Los atléticos salieron con más ambición. En un minuto David Villa había rematado al palo, en el 48 Adriano se anticipó al delantero asturiano cerca de la meta de Pinto y en el minuto 49, Godín, a la salida de un córner, equilibró el partido y puso la Liga del lado de su equipo. Con el 1-1, los madrileños ya tenía el trabajo hecho y por eso volvieron a refugiarse en su área. Entró Neymar por Pedro en el minuto 62 y dos más tarde Messi marcó, un tanto anulado por el árbitro Mateu Lahoz por fuera de juego.
El ritmo del partido ya era del Barcelona, pero su fútbol era plano. Necesitaban los azulgrana un golpe de genio. Gerardo Martino puso en juego a Xavi en el último cuarto de hora y poco después Piqué ya estaba de delantero centro. Pero la suerte estaba echada desde aquel remate de cabeza de Godín. Se llevó la Liga el Atlético con una generación de futbolistas que aspira a elevar un escalón más en la gloria del fútbol si es capaz de ganar la semana que viene la Champions en Lisboa.