Denuncian que su producción fue convertida en un monopolio
“El campesino no está acostumbrado a quejarse, paga los precios, no dice nada y deja las cosas pasar. Ya basta de seguir con esa misma situación”. Con estas palabras inició la denuncia un grupo de agricultores de El Jarillo, quienes acudieron a Avance para pronunciarse sobre lo que consideran “un monopolio” que limita sus opciones de compra de insecticidas y pone precio a su trabajo.
Relataron lo dificultoso que se ha vuelto acceder a las semillas que siembran, debido a los precios exacerbados en dólares. En la parroquia El Jarillo, del municipio Guaicaipuro, operan cuatro tiendas que expenden todos los insumos necesarios para la cosecha: “Se guían por el dólar negro, aunque tienen un cartel que dice que manejan la tasa del Banco Central. En diciembre fui a comprar una semilla en 60 dólares y argumentaron que el dólar que usaban estaba en Bs. 900; regresé en enero por el mismo producto, cuando ese dólar bajó a Bs. 400, y pedían 80 dólares. Cuando le reclamé, se rió en mi cara y me dijo: ‘Ahora los campesinos aprendieron a sacar cuentas’”.
Anteriormente, a los agricultores les convenía ir a Colonia Tovar a comprar insecticidas y semillas, pero se volvió muy costoso, por lo que terminaron siendo asiduos de las tiendas locales.
Ventas a pérdida

Los productores también relataron que venden su cosecha a precios irrisorios a intermediarios que controlan el flujo hacia los mercados. “Aquí le pagan a uno la mercancía super económica y cuando llega al consumidor vale cuatro o cinco veces más”, explicó uno de los entrevistados.
Las excusas recurrentes son que los compradores deben pagar presuntos sobornos en las alcabalas y que el flete es costoso. Como la mayoría no tiene tiempo ni recursos para sacar directamente su producción, termina accediendo a vender dentro de esta dinámica.
Calculan que trabajan con pérdidas, ya que el pago recibido por sus cosechas se reinvierte en químicos y semillas cuyos precios suben cada día más, mientras sus productos se siguen vendiendo por lo mismo.
Con esta denuncia buscan captar la atención de las autoridades nacionales y de la Alcaldía de Guaicaipuro. No son partidarios de que estos negocios cierren, pero sí exigen inspecciones y un monitoreo semanal para evitar que los vendedores sigan especulando con la materia prima esencial para su producción.










