Periodismo de Soluciones

Carlos Eduardo brilla sobre las olas

Posee un impresionante dominio en la modalidad Bodyboard

Publicidad

Picture of Por:
Por:

Periodistas de Avance

Comparte esta noticia

Constancia, pasión y compromiso  son su sello de garantía

Quién se atreva a asegurar que la edad representa un límite para concretar un sueño tal vez esté errado, tras conocer la historia de Carlos Eduardo Guzmán queda en evidencia que la perseverancia es lo que conlleva al éxito. Este joven tequeño, con tan sólo 15 años de edad ha cosechado grandes experiencias y con ellas acumulado triunfos en lo que hoy día es su motor de vida: el surfing.

Relató que antes de iniciarse en ello se paseó por varias disciplinas deportivas, entre ellas karate, fútbol, baloncesto y béisbol; pero con ninguna de ellas se sentía identificado, “nunca imaginé que surfearía, siempre viajaba con mi papá a Puerto la Cruz y practicaba pesca submarina o sencillamente andaba de playa como cualquier niño de ocho años”.

Todo eso cambió cuando en una oportunidad él y sus padres viajaron a Ocumare de la Costa y quedaron cautivados con la belleza del lugar, al punto que adquirieron una casa para vivir allí donde además cosechó a los diez años de edad un importante grupo de amigos quienes le convidaron a adentrarse en una playa conocida como El Malecón para practicar como hobbie el surfing.

“Cuando agarré mi primera ola fue una de las mejores sensaciones que pude experimentar, debo confesar que inicialmente temía practicarlo pero la adrenalina, curiosidad y entusiasmo, pero apoyo incondicional de mis padres impulsaron mis ganas de emprender en ello”.

El inicio de la travesía

Ahondarse a desafiar las olas fue un gran reto del que estuvo a punto de desistir en dos oportunidades, sin embargo, recuerda que el día que cumplió once años su padre le obsequió una tabla semiprofesional, con miras a alentarlo a no abandonar su sueño, lo que rindió grandes frutos porque poco tiempo después conoció al que hoy es su entrenador, Robert Saavedra, quién lo incitó a incursionar en el surfing competitivamente.

Con entusiasmo, perseverancia y muchas ganas, comenzó aquella aventura, su temor era menor porque había aprendido a maniobrar algunas olas con sus amigos; no pasó mucho tiempo para que Carlos Eduardo se enfrentara a su primera competencia regional en Cuyagua, y aunque no se sentía del todo listo la asumió y obtuvo el segundo lugar del encuentro.

A partir de allí se acrecentó su pasión por este deporte extremo, así que de lunes a viernes se dedica de lleno a sus estudios de bachillerato y todos los fines de semana viaja a Ocumare a enriquecer sus técnicas.

Resultados y proyecciones

Hasta la fecha ha participado en dos competencias nacionales, la primera fue un Nacional en Cuyagua donde cosechó el tercer lugar en la categoría sub 14, y la segunda fue el IBP realizado en Falcón, que es un circuito a nivel profesional, donde también se adjudicó un valiosísimo tercer lugar para su carrera.

A raíz de su éxito sobre las tablas, por el buen desempeño que mostraba y la pasión que le imprimía a la labor que venía realizando obtuvo el patrocinio de tres importantes marcas comerciales en ese ramo: Snap Clothing, EK Surfing y la Fundación Yara que promueve el talento deportivo juvenil.

“Actualmente me estoy entrenando para una caimanera que se realizará en Puerto Cabello, allí se compite en varias playas y el resultado de cada desenvolvimiento te posicionan al final como triunfador si reúnes los méritos de acuerdo a cada modalidad y exigencia porque el oleaje varía de playa en playa”.

Pasión y compromiso

Las playas que prefiere son El Playón, de Puerto Cabello y La Punta de Ocumare de la Costa, ya que poseen olas agresivas que asume como reto para fortalecer sus entrenamientos. “Lo que más disfruto son las olas gigantescas, la sensación que me invade cada vez que debo abordarlas es indescriptible, el bodyboard, que es la rama en la que me especializo, es bastante radical porque se realizan maniobras aéreas que definitivamente envuelven todo mi mundo”.

Considera que no existen límites cuando de verdad algo se quiere lograr, para él lo importante es el empeño que se le ponga para materializarlo, en su caso practicar surfing es lo mejor que de acuerdo a sus palabras le ha pasado, “para ello tengo la fortuna de vivir en un país que cuenta con infinidad de playas de buen oleaje donde puedo desarrollar esto que tanto me apasiona”.

Aspira pertenecer pronto a la selección venezolana de surfing, cada año se realizan mundiales en esta modalidad y sueña con representar a su país en uno de ellos, considera que cuenta con todos los elementos necesarios para lograrlo./Maribel Sánchez/gp

Noticias relacionadas