“Chile no incentivará nuevos flujos migratorios” ni “cambiará su política migratoria fronteriza por una crisis en algún país de la región”, dijo a EFE el jefe del Servicio de Migraciones chileno, Eduardo Thayer, ante una posible llegada masiva de extranjeros al país suramericano, tras las investiduras de Nicolás Maduro, en Venezuela, y Donald Trump, en Estados Unidos.
“Primero hay que integrar a quienes ya están en el país y resolver las tensiones que se puedan dar o los problemas de integración y regularidad”, señaló la autoridad en una entrevista desde su oficina, en pleno centro de la capital.
Eduardo Thayer (Santiago, 1974), a cargo del Servicio de Migraciones (Sermig) desde marzo de 2022, cuando el presidente progresista Gabriel Boric llegó al poder, dice que si bien “es prematuro” hablar de una nueva ola migratoria, el gobierno chileno “seguirá aumentando el control fronterizo y reduciendo el ingreso irregular”.
El propio Sermig calcula que en 2024 los ingresos irregulares cayeron 37% respecto de 2023 y 48% respecto de 2022.