El mercado energético global enfrenta una amenaza que podría disparar el precio del crudo por encima de los 180 dólares por barril si el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán se prolonga más allá de abril.
Según un informe de The Wall Street Journal basado en fuentes de la industria saudí, la reciente oleada de ataques contra infraestructuras estratégicas ha generado una inestabilidad sin precedentes. La situación se agravó tras los bombardeos israelíes contra South Pars, el mayor campo de gas del mundo, lo que desencadenó represalias iraníes contra activos petroleros en toda la región del Golfo.
La crisis se ve intensificada por el cierre virtual del Estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el tránsito de hidrocarburos, lo que ya ha impulsado el petróleo Brent hasta los 119 dólares esta semana. Si bien el aumento de precios supone mayores ingresos inmediatos para los países productores, los expertos advierten sobre el riesgo de una “destrucción de la demanda”, donde el costo excesivo del crudo obligaría a los compradores internacionales a reducir drásticamente su consumo, afectando la economía global a largo plazo.








