El camino de los comicios generales peruanos, enrarecido por el protagonismo de las autoridades electorales y la guerra sucia, entró hoy en la recta final, a falta de seis días para que se abran las urnas.
Las encuestas se silenciaron y venció el plazo para exclusiones. Los mítines de esta semana y los movimientos finales para proponer ideas y defenderse de ataques serán básicos para convencer a ese cerca de 30% de peruanos que, según los sondeos, aún no está decidido del todo.
Los sondeos muestran tres cosas: La derechista Keiko Fujimori ganará el domingo pero sin 50 % de votos que le evite una segunda vuelta el 5 de junio; el segundo finalista saldrá entre el liberal Pedro Pablo Kuczynski, la izquierdista Verónika Mendoza o como sorpresa el socialdemócrata Alfredo Barnechea; los otros seis candidatos, incluidos los expresidentes Alan García y Alejandro Toledo, serán decoración.
Fujimori, de 40 años e hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori, bordea 40 % de votos. El recuerdo del Gobierno de su padre (1990-2000) es su gran marca de fábrica para captar apoyo, pero a la vez su gran obstáculo para ampliarlo.
A Kuczynski, de 77 años, ortodoxo del neoliberalismo económico que propone reformas en esa vía, se le opone Mendoza, de 35, naciente figura de la izquierda, que apuesta por un nuevo modelo económico, del que no ha dado mayores explicaciones, salvo que no será como el de Venezuela. Las encuestas los tienen en empate técnico con entre un 18 y un 20 por ciento.
Barnechea, de 63 años, ofrece un “liberalismo social” y llegó a deslumbrar por cualidades intelectuales, pero después de estar en un virtual triple empate con Kuczynski y Mendoza cayó en medio de críticas a su supuesta soberbia y con cerca de un 10 por ciento parece fuera de carrera.
Opacados por los comicios presidenciales, en los parlamentarios se consolida en silencio la derecha fujimorista, que con su partido Fuerza Popular (FP) podría quedar cerca de la mayoría absoluta e incluso pasarla con sus tácitos aliados, los seguidores de García.
Un Congreso así podría ser un cheque en blanco en caso de ganar Fujimori, para un sector que suele estar al borde de los límites de la democracia, según los expertos, aunque la candidata haya prometido no repetir los excesos del padre.
Será una semana que pondrá cerca de un ataque de nervios a muchos de los 22,9 millones de peruanos habilitados para escoger el domingo a presidente y congresistas para el período 2016-2021.