María Laura García dice, que el disfrute sexual de muchos, aunque no lo crean o hayan imaginado, se ve afectado por el sobrepeso. Recientemente, entrevisté en mi programa de radio A TU SALUD – LA REVISTA, a la Dra. Isbelia Segnini, Sexóloga, sobre este tema, y me comentó que una de las razones de la merma en la calidad de vida de muchos que cargan una importante cantidad de kilos encima, es precisamente el no tener un sexo satisfactorio, o simplemente no ser activos en dicha área.
Los que padecen de sobrepeso, sean hombres o mujeres, tienden a mantener una vida sexual poco satisfactoria, y principalmente el problema se deriva de la baja autoestima o por el impacto orgánico que ejerce el exceso de kilos. Hay una simbiosis entre los dos factores, el orgánico y el emocional. El problema subjetivo es el que se deriva de la baja autoestima, que conduce a la persona a sentirse inseguro con su aspecto y a no querer exhibirse abiertamente ante su pareja. Esto implica el no querer desvestirse, el apagar la luz, el no sentir apetencia por adoptar ciertas posiciones o simplemente no poder realizarlas. Por tanto, aunque lo deseen, a veces se frustran por no tener la agilidad de disfrutar o producir placer. Esto hace que poco a poco, incluso desistan de intentarlo.
Por otro parte, la obesidad y el sedentarismo causan un síndrome denominado metabólico, que no es más que la conjunción de diferentes condiciones: hipertensión, resistencia a la insulina o diabetes, entre muchos factores. Esto a su vez genera fallas en la circulación sanguínea que provoca dificultades para tener erección en los hombres y en las mujeres, muchas veces, falta del suficiente flujo de sangre a nivel de su clítoris, con el subsiguiente descenso en las sensaciones placenteras que deben experimentarse en el acto sexual.
Adicionalmente, hoy en día está demostrado que la obesidad tanto en hombres como en mujeres, disminuye los niveles de testosterona, lo que a su vez se traduce en una merma del deseo sexual.