En el estado de Telangana, al sur de la India, las autoridades investigan el envenenamiento masivo de al menos 110 perros callejeros. Las sospechas recaen sobre los consejos locales recién electos, quienes habrían cumplido de forma radical sus promesas de campaña de “limpiar” las calles de la presencia canina.
Este incidente en la localidad de Warangal refleja una crisis sanitaria profunda en el país. Aunque India posee leyes proteccionistas, alberga a 62 millones de perros callejeros con apenas un 15% de vacunación. Esta situación genera una contradicción mortal, el país registra cerca de 20,000 muertes humanas por rabia al año, lo que representa un tercio del total mundial. Ante el miedo constante a las mordeduras, algunos sectores de la población civil han comenzado a respaldar estas medidas extremas de exterminio.
La falta de políticas públicas efectivas de esterilización y vacunación ha llevado a los gobiernos locales a optar por soluciones violentas para responder a la presión social. Mientras las organizaciones de derechos animales exigen castigos severos para los responsables, el suceso pone de manifiesto el desbordamiento del sistema de salud pública frente a una problemática que el Estado no ha logrado controlar en décadas.








