En España hay al menos tres burdeles por cada hospital público. En uno de los países con más clientes de prostitución del mundo, el Gobierno quiere regular la trata y la explotación sexual con una nueva ley que proteja a las víctimas forzosas. Su inspiración es el modelo abolicionista sueco, que persigue a los clientes y presume de haber reducido la prostitución callejera a la mitad.
Hasta 40 millones de personas son prostituidas en el mundo, según informes internacionales. Tres de cada cuatro tienen entre 13 y 25 años de edad. Interior “censó” a 14.000 prostitutas en España en 2017 aunque estima que son al menos el triple. Otros informes aluden a 100.000. La policía estima que el 80% de ellas son víctimas forzadas, aunque no existen cifras oficiales.
La aprobación de un sindicato de prostitutas en el Boletín Oficial del Estado provocó la semana pasada la retractación inmediata del Gobierno y el relevo de la directora de Trabajo, Concepción Pascual. Al calor de la polémica, el presidente, Pedro Sánchez, anunció que España tendrá una ley contra la trata y la explotación sexual. El PSOE defiende sancionar “la demanda y compra de prostitución” como hace Suecia. Así lo recoge en su último programa electoral aunque el Ejecutivo no aclara aún si lo incluirán tal cual en un anteproyecto cuya elaboración acaba de arrancar.
“La demanda es de carne fresca, las que vienen ahora son niñas de 14 a 17 años buscando un sueño que no existe”, dice Rocío Nieto
Los países abolicionistas consideran la prostitución como un atentado contra la mujer, incompatible con la igualdad de género y los derechos humanos. Suecia ha multado a más de 7.600 hombres desde que empezó a perseguir al cliente en 1999, unos pocos hasta con penas de cárcel. Después se han sumado Noruega, Canadá o Islandia y, más recientemente, Francia o Irlanda, con multas de hasta 2.000 euros por pagar por sexo.
Fuente: Globovisión