Una excavación llevada a cabo en el emplazamiento del antiguo campo de exterminio nazi de Soldau, cerca de la ciudad polaca de Dzialdowo (norte) ha encontrado 17 toneladas de cenizas que, según los investigadores, indican que al menos 8.000 personas fueron incineradas en ese lugar.
El número de víctimas se ha calculado de acuerdo con el peso de las cenizas, explicó Karol Nawrocki, presidente del Instituto de la Memoria Histórica (IPN), puesto que un cadáver humano corresponde aproximadamente a dos kilos de cenizas.
En una rueda de prensa en Gdansk, al norte del país, añadió que el hallazgo forma parte de «un terrible crimen contra la nación polaca».
«Las víctimas fueron asesinadas como parte del plan alemán de exterminio antipolaco, que buscaba privar al país de las élites del Estado, de diplomáticos y sacerdotes», aseguró Nawrocki
El IPN, organismo que supervisa las investigaciones históricas y arqueológicas en Polonia, indicó en un comunicado que los restos de los ejecutados en Soldau fueron exhumados probablemente en la primavera de 1944 y quemados para que «este crimen no viese la luz del día y nadie pudiese ser considerado responsable», reportó Unión Radio.