Tras la nueva orden de EE. UU. que prohíbe el ingreso de petróleo a la isla
La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba expresó su disposición para actuar como mediadora entre La Habana y Washington ante el agravamiento de las tensiones diplomáticas. La Iglesia advirtió que las nuevas restricciones de Estados Unidos, que buscan cortar definitivamente el suministro de petróleo a la isla, han disparado las alarmas sobre un posible “caos social” y un deterioro crítico en la calidad de vida de los ciudadanos.
El conflicto se intensificó tras una orden ejecutiva de la Casa Blanca que penaliza a naciones que vendan combustible a Cuba, medida que el presidente Miguel Díaz-Canel denunció como un intento de asfixia económica. Esta situación ocurre en un contexto de extrema vulnerabilidad para la isla, tras la pérdida del apoyo petrolero de Venezuela y una crisis energética marcada por apagones e inestabilidad económica.
Ante la urgencia de cambios, los obispos ofrecieron su canal de diálogo para reducir las hostilidades y proteger a los sectores más desfavorecidos. La institución recordó su papel histórico como facilitadora, destacando su intervención clave durante el deshielo diplomático de 2015, y reiteró que su prioridad es evitar que la confrontación política derive en una tragedia humanitaria para el pueblo cubano.










