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“La escuela y la comunidad está en riesgo”

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Casas afectadas en el 23 de Enero generan angustias a sus residentes

ANELIM GONZÁLEZ

“El muro sucumbió por las lluvias en el mes de octubre del 2020, se reportó inmediatamente a las autoridades, acudiendo a Protección Civil, a los bomberos de Miranda y a la Alcaldía, igualmente la escuela hizo lo trámites pertinentes para la evaluación de los daños”.

Así lo declaró José Ángel Morales, residente de la comunidad del 23 de Enero en Los Teques y principal afectado, quien señaló que alrededor de cinco familias fueron las afectadas por la caída de un muro que colinda con la Escuela Nacional Guaicaipuro y que actualmente se mantienen en estado de alerta por las continuas lluvias que han azotado a la región.

“Acá llegó PC e hizo la inspección en mi casa y evaluó el riesgo del terreno; ahí fue que emitieron un informe el cual yo hice entrega a la escuela para que ellos hicieran las diligencias que les correspondían, porque era necesario un trabajo y esfuerzo mancomunado con ellos, las casas afectadas y los Consejos Comunales”, indicó.

Aseveró que asistió “a tres reuniones con la antigua directora de la escuela y ella me dijo que estaba haciendo todas las gestiones pertinentes para hacer los arreglos, pero recibimos respuestas solamente de PC, los demás no volvieron a pronunciarse”.

Esperan por respuestas

Poco tiempo después, el lugar sufrió un nuevo derrumbe, cayendo nuevamente otra parte de la pared en las inmediaciones de la Escuela Nacional Guaicaipuro, afectando nuevamente a la sede educativa y está a vez a otras tres familias.

Temen que el terreno continúe deslizándose con las lluvias

“El mismo muro se vino abajo, pero en otra prolongación, lo que significó la afectación para otros vecinos. Además de que el mismo muro se está cayendo en las adyacencias del ambulatorio de la comunidad”, dijo.

La estructura que bordea el instituto educativo tiene más de 30 años, por lo que las bases se encuentran debilitadas, situación que empeora con las lluvias, ocasionando así derrumbes que alertan a todos los residentes.

“Está fragmentado desde la entrada del colegio, luego en la mitad y más adelante, justo al lado de lo que sería la escuela en sí, también se vino abajo. Después de que se cayó la parte que conecta con mi casa, no hemos recibido más respuestas”.

Riesgo latente

“La tierra continua exactamente donde quedó la primera vez, ya han sido varios años desde que el muro y la tierra bajó, pero jamás se le limpió de manera adecuada; se olvidaron del derrumbe que allí hubo”.

Trabajadores de Serviguaicaipuro despejaron la vía

Así lo manifestó María Ordoñez, vecina de la comunidad y quien fue representante de la escuela y quien expuso los peligros existentes ante la existencia de dos árboles de plátano en el lugar.

“La tierra puede continuar deslizándose y trayéndose consigo las matas de plátano y las casas; el estado de alerta persiste, pero poco se le ha tomado en cuenta. Las bases pueden agrietarse y debilitarse, esperamos que antes de que suceda, las autoridades tomen cartas en el asunto”, expresó.

Muros siguen cayendo

El pasado día 9 de junio, otra pared se vino abajo, esta vez afectando a la vía principal de la comunidad zona B, adyacente al sector de El Infiernito; el suceso tuvo lugar en horas de la noche y fue producto de una gran tormenta.

Una vecina del lugar declaró que “el derrumbe limito el paso para los vehículos. Se escuchó el estruendo e inmediatamente nos asomamos para ver lo que había sucedido e hicimos el llamado a Protección Civil que acudieron con rapidez”.

A la mañana siguiente, cuadrillas de Serviguaicaipuro comenzaron las labores de despeje y limpieza, así como el desmalezamiento de diversas áreas para alivianar el peso de la tierra y evitar futuros derrumbes.

“Comenzamos a desmalezar para que en casos de futuras lluvias, las paredes del colegio no sigan colapsando. Bien sabemos el peso que tiene la tierra y es por ello que estamos aquí; no queremos que ocurra un nuevo accidente. Declaró Giselle Martínez, trabajadora de Serviguaicaipuro. Fotografías: Víctor Gil

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