“La humanidad va orientada hacia una gran combinación con la tecnología” Wilfred Sánchez, un hombre de mente brillante y oportuna
Nuestra ciudad no se cansa de brindar grandes sorpresas en cuanto al talento humano que desde esta tierra ha brotado. Wilfred Sánchez Chicco, nacido en Santa Rosalía fue criado en la calle Guaicaipuro de Los Teques hasta que a los 14 años de edad estuvo interno por tres años en el liceo San José, tras haber estudiado primaria entre el colegio San Felipe Neri y el instituto salesiano Santo Domingo Savio.
“De niño me caracterizaba por ser muy entrépito y curioso, como decía mi abuela, de hecho me fascinaba descubrir cómo funcionaban las cosas y también averiguar acerca de todo aquello que no fuera común; desarmar cosas y volverlas a componer era mi pasatiempo favorito, a los once años reparé un radio descompuesto que estaba en casa, soy el mayor de cinco hermanos”.
Sánchez se considera desde siempre como un enamorado de la ciencia, incluso sus mejores notas académicas eran en materias como física, química y matemática. “Yo aprendía demasiado rápido, eso a veces representaba un problema para mí en clases, me aburría pues estaba como adelantado y buscaba distraerme con la música”. Toda esa tendencia lo llevó a estudiar Ingeniería Industrial en la UCAB.
“Cuando estaba activo en la universidad, un grupo de visitantes extranjeros dictó una conferencia sobre la automatización, para ese momento se estaba dando inicio a la robotización industrial en 1966. Eso me entusiasmó de tal manera que les consulté a ellos cómo podía ingresar a una universidad en Estados Unidos, porque allá la profesión que escogí tenía mayor amplitud; me indicaron que escribiera y me postulara, lo hice y para el primer semestre de 1968 estaba estudiando en Houston, tenía alrededor de 21 años de edad”.
Culminó su pregrado en 1970, a su juicio gracias a la excelente base formativa en matemática y química que obtuvo durante su estadía en la UCAB. “El diseño curricular que tenía era fabuloso, llevaba muchos más créditos de los que necesitaba allá”. En EEUU tuvo la fortuna de toparse con las personas idóneas en momentos oportunos, logró graduarse como Ingeniero Electrónico especialista en instrumentación electrónica y analítica.
Inimaginables alcances
“Al regresar a Venezuela duré un año sin trabajar, yo no quería laborar ni en Cantv ni en Cadafe, porque desperdiciaría las cosas tan valiosas que aprendía ya que en esas empresas empleaban la ingeniería en telecomunicaciones y mi especialidad iba hacia control electrónico de sistemas. Así que algún tiempo después comencé en Phillips ubicado en Colinas de Bello Monte, a través de un amigo que estaba dentro de esa compañía”.
Por casualidades del destino, el día que acudió a la entrevista de trabajo se presentó un inconveniente con un osciloscopio que habían importado y recién tropicalizado, que debían hacerle un ajuste a nivel de temperatura, al que Sánchez encontró solución de manera inmediata; maravilló con su audacia al gerente del grupo de profesionalización y comenzó a trabajar al siguiente día.
“Seis meses después de mi ingreso fui a parar a Holanda. Durante el II Congreso Latinoamericano de Microscopía Electrónica que se celebró en Maracaibo, mandaron desde por allá el primer microscopio electrónico para presentarlo al mundo desde aquí; yo acudí y ocurrió un percance al que debí hacerle frente y resolví de manera satisfactoria. Lo instalaron, funcionó, lo presentaron y decidieron llevarme para Hamburgo a trabajar con ellos allá, inscrito de una vez en la universidad tecnológica, pasando a ser empleado de Phillips Internacional”.
Uno de los aciertos más relevantes de este gran personaje fue cuando intervino en el proceso de invención de los compact disc. “yo estaba en Holanda cuando se logró de manos de Phillips la primera grabación del primer disco compacto, por esto ellos tienen la patente primaria. Se desarrolló un video long play porque la inversión que había a nivel de equipos analógicos de audio era muy grande”.
Precisó que aunque el descubrimiento de ese avance tecnológico se dio mucho antes, lo lanzaron al mercado en la década de los 80’s. “Esa transición de un dispositivo al siguiente yo la conocía desde 1972 cuando se creó, pero la sacaron al ruedo tiempo después por aquello de la vanguardia tecnológica, de hecho, muchos proyectos de desarrollo e investigación fueron viendo luz bajo esa misma línea. La humanidad va orientada hacia una gran combinación con la tecnología que puede llegar a la biónica”.
Visionario y progresista
Describió su experiencia en el país europeo como muy enriquecedora y gratificante, su estancia allá fue cerca de 10 años, “todo lo que aprendí en Holanda equivaldría a tres maestrías aquí en Venezuela, estuve en constante capacitación a la par que trabajaba”. Señaló que en esos países están verdaderamente conectados la especialidad con el trabajo de campo, mientras que acá es más académico que progresista.
“Decidí abandonar mi trabajo allá porque a medida de que se escalaba en jerarquía, el trabajo se iba tornando administrativo, como a mí me gustan mis aparatos puse un alto definitivo. En Venezuela debía fungir de gerente y para trabajar como ratón de archivo preferí quedarme por mi cuenta haciendo diseños y asesorías de proyectos de gran envergadura; además de que aquí no querían reconocer los estudios que había realizado por fuera, pretendían obligarme a terminar la carrera en Venezuela para obtener el reconocimiento del colegio de ingenieros”.
Es tanto el ingenio de este hombre de mente brillante y oportuna que él mismo ensambló su primer computador personal. “La electrónica es una especialidad muy entrépita, tiene que ver con todo aportando siempre soluciones”. Con un nudo en la garganta y los ojos cargaditos de lágrimas por rememorar esa época que tantas satisfacciones le trajo, expresó que lo mejor del mundo es poder construir con sus manos importantes cosas./lb/MS