Fue rescatada hace más de cuatro años con signos de maltrato
“Miranda es una perrita que se ganó el corazón de todos con su tumbao´ al caminar, su lengua siempre afuera, sus ojos de zombie y su insaciable hambre. Ella tiene una dieta especial al igual que varios del refugio, ya que presenta problemas estomacales, y recibe amor todos los días del mundo. Hace unos cuatro o cinco años la conoció una colaboradora de la fundación en una jornada de esterilización en San Antonio”.
Relató María Arteaga, presidenta de la fundación Amigos Protectores de los Animales (Famproa), rememorando la llegada de una perra mestiza que para entonces hacía vida en las calles de la comunidad de Las Minas, en San Antonio, pero que “a los pocos meses me llaman a ver si podíamos recibir una perrita maltratada en el refugio”.
Arteaga agregó que el animal había tenido varias camadas de cachorros y había sido objeto de múltiples maltratos, resultando en cicatrices en toda su cara (ojo, cachete) y la ausencia de la mitad de su lengua, “en aquel momento el ojo aún estaba en proceso de sanación”.
Antes de ser rescatada, Miranda recibía alimentos de parte de una proteccionista que laboraba en la zona y de alguno que otro vecino, sin embargo, “le daban más palo que nada”, aspecto que no altero la dulzura que la caracteriza desde siempre.
Actualmente, ella permanece en el refugio, durmiendo en sus tronos la mayor parte del tiempo, de donde se levanta cuando olfatea el olor a comida desde algún lado de la estructura. Su dieta consiste en “sopa con carapachos, verduras y su probiótico”, debido a que no puede comer arroz.