Profesionales de calidad han imperado siempre en todos y cada uno de los departamentos que integran Avance. Para muestra un botón: Carolina Espidel, quien tras llegar a este diario fortuitamente, se posicionó como “La Reina de los Sucesos” en las distintas fuentes policiales que suministraban información a los medios de comunicación de la ciudad.
”Comencé con La Región para cumplir un ciclo de prepasantías que me exigían en la universidad, ya había tocado las puertas en Avance, pero nunca obtuve respuesta. Allá cubrí todas las fuentes, hasta que un día el señor Rómulo Herrera me mandó a llamar y me propuso que trabajara para su diario, porque le gustaba mucho mi trabajo. Yo acepté de forma inmediata porque aunque me fue excelente en la empresa donde estaba, emigrar para acá era algo así como otro nivel”.
Con la fluidez propia de una muy buena conversadora, explicó que durante esa entrevista tuvo que redactar una nota como prueba, que para su sorpresa se publicó de forma inmediata al siguiente día, aunque sin sus créditos, porque aún no había renunciado al otro medio.
“A Daniel López Méndez, Iraida Rojas, Migdalia Díaz y los Materán en pleno, tengo mucho que agradecerles en cuanto a aprendizaje, pero como soy una mujer de retos que no le teme a nada, quería restearme con Avance porque aquí estaban los monstruos periodísticos de la época: Millie Zurita, Clara Mirabal, Adriana Adamo, Carlos D’Hoy, Ronald Peñaranda, Nerio González y, por supuesto, el señor Rómulo; aquí junto a todos ellos terminé de pulirme, aprendiendo de los grandes”.
Recordó que empezó a trabajar el 7 de mayo de 2003 en la fuente de educación, después tribunales y sucesos junto a Marcos Bandes, pero él se fue y ella quedó con esa fuente.
“Amo el diarismo porque para mí es lo máximo, hoy día llevo ocho años laborando en periodismo institucional, pero nada como la adrenalina de patear calle y sentir las noticias. Cuando me inicié no existía esto de las redes sociales, había que esmerarse a buscar la noticia”.
Durante cuatro años, Carolina tuvo un brillante desempeño, a tal punto que una vez que decide ampliar su horizonte laboral en una institución pública, le proponen en Avance asumir junto a María Emilia Guarino, a quien considera una gran maestra del periodismo, la edición nocturna, con tal de que no abandonara por completo la empresa; en este cargo estuvo por un año.
Al igual que varios de los que han protagonizado esta sección, aseguró que su vínculo con Avance es ineludible, pues a su juicio, aún se siente parte de esta gran familia. “Tengo un recuerdo bonito de este medio tan emblemático e importante para nuestra ciudad; amigos por montón y un sinfín de aprendizajes inolvidables”.
Una gran responsabilidad
Pero más allá de esos colegas que marcaron pauta en la vida de Carolina, también hizo referencia al equipo de reporteros gráficos que la acompañaron.
”Mi llave fue indiscutiblemente Jesús Tovar, hicimos una muy buena dupla en los sucesos; Carmen Terán complementaba ese gran equipo, diagramaba mis páginas como nadie; sin embargo, trabajé siempre con profesionales de altura, como Raúl Romero, Deisy Peña, Rodolfo Ramos y Jorge Ortuño; mientras que Karinés Sabino y Ángela Ramírez eran un caso porque les daba cada pálida de lo más comiquísimas en los escenarios más grotescos, a veces terminaba yo misma haciendo las fotos, pero fueron excelentes compañeras de trabajo, con muy buen lente. Yo lo único que les pedía era que la gráfica que capturaran hablara por sí sola, pues teníamos la responsabilidad de mantener en alto la sección más leída del periódico”.
Al consultarle cuál considera que fue su secreto para calar tan fuerte en el gusto de los lectores, precisó que debió ser la forma tan peculiar con la que redactaba cada historia, sobre todo las que encabezaban sus páginas. “Esas notas eran de las que desgarraban el alma, hacían llorar a cualquiera, yo le imprimía corazón a cada uno de esos casos que sabía que bien valían la pena; atendía mucho los consejos de Peñaranda y de Carlos, cosa que me llevó a tener el mínimo de réplicas en mis trabajos, porque aprendí a buscar las dos caras de la noticia al unísono”.
El “tubazo del año”
Entre las anécdotas que recuerda y que demuestran por qué era tan destacada en una fuente delicada pero a la vez fuerte, como lo es sucesos, figura una que la hizo adjudicarse el premio de Periodista del Mes, en un concurso interno motivacional que realizaba Avance para esa época, y que incluso logró que pararan la rotativa para poder salir de inmediato con el “tubazo del año”.
“Para aquel entonces, no recuerdo la fecha exacta, habían secuestrado a un muchacho de origen libanés en Los Nuevos Teques, fue un caso muy sonado al que le hice seguimiento permanente por un mes. La noche de un sábado, tenía una fiesta muy formal a la que pensaba acudir, me llama el comisario del Cicpc para decirme que el procedimiento de rescate estaba en curso, que si quería la primicia debía acompañarlos; eso gracias a la excelente relación profesional que mantenía con mis fuentes. Llamé a mi reportero y accedimos a irnos con los funcionarios, era tanto lo que me apasionaba mi oficio que dejé a un lado el compromiso que tenía”.
Prosiguió relatando: “Llegamos a Palo Alto, a la casita donde estaban refugiados los captores, y fuimos recibidos a plomo limpio, una vez que los funcionarios culminan el procedimiento y sale de una improvisada habitación el muchacho secuestrado, lo primero que hizo fue lanzarse hacia mí para abrazarme, tal vez porque era la única mujer que estaba allí en ese momento, fue espeluznante. Total que a las 2:00 am llegamos al diario y le explico al señor Rómulo lo que pasó, me dijo que me sentara a montar mi nota que con eso titularíamos la primera página, se trataba de un caso de interés nacional y con esa nota le dimos palo hasta a los medios más grandes de la noticia; fue una satisfacción personal y profesional enorme”./ac