El Papa León XIV realizó un firme llamado a la jerarquía eclesiástica para priorizar la atención a las víctimas de abusos sexuales, lamentando profundamente que, en el pasado, la Iglesia les haya “cerrado la puerta”.
A pesar de que el tema no figuraba en la agenda oficial del encuentro, el pontífice estadounidense-peruano utilizó su discurso de clausura para calificar los abusos como una “herida abierta” y criticar la falta de acompañamiento pastoral que ha agravado el dolor de los afectados.
El Santo Padre señaló que el escándalo en la Iglesia no solo radica en los actos de abuso, sino en la falta de acogida. “Muchas veces el dolor de las víctimas se vio agravado por no haber sido escuchadas”, afirmó, citando el testimonio de una víctima a quien ningún obispo quiso recibir.
León XIV instó a los más de 170 cardenales presentes a transmitir este mensaje a los obispos de todo el mundo, enfatizando que la Iglesia no puede “cerrar los ojos ni el corazón” ante esta realidad.








