19/10/15 .- Tras el aumento del salario mínimo decretado por el Mandatario nacional, algunos comerciantes de los Altos manifestaron su preocupación porque no podrían cubrir con tal incremento, en vista de que reportan un declive de ventas hasta en un 50%
En el caso de los establecimientos de electrodomésticos, hicieron énfasis en que la falta de mercancía los sigue apretando, pues a casi dos meses de finalizar el año las bodegas no cuentan con nueva mercancía y las vitrinas solo ofrecen a la clientela artículos a precio viejo.
De acuerdo con un vendedor de un recinto comercial, los proveedores piden pagar “ching ching” y el monto de los despachos se eleva, al mismo tiempo que se dispara el dólar paralelo. “Muchas compañías recurren a comprar en el mercado negro por la falta de divisas”.
Además, explicó que cada artículo tiene marcado la fecha en que fue despachado y esto ha generado que terminen descapitalizándose cuando van a volver a comprar. “Lo que te llegaba en agosto a un precio, para octubre ya puede costar más del 40%. Esto trae como consecuencia que tengamos más perdidas”.
Al mismo tiempo, dijo que ante esta situación ha tenido que reducir el personal, pues con el pago de empleados y alquiler sumaba muchos egresos. “De nueve trabajadores, ahora solo tengo cuatro. Las grandes corporaciones pueden mantener nóminas grandes, pero el pequeño comerciante es el que se ve más perjudicado por estos aumentos salariales.
Subrayó que así como el Ejecutivo nacional, protege el salario del trabajador con dos incrementos en menos de un año, debe abocarse a prestarle todo el apoyo a los pequeños empresarios que también juegan un rol fundamental en el desarrollo económico del país generando empleos.
En cuanto a la postura de los consumidores ante la escasez de productos electrodomésticos, se conoció que se han limitado a comprar por los altos costos. “He visto muy poca mercancía en los comercios y lo poco que hay está carísimo. Hace dos meses vi una cocina en Bs. 250000 y las licuadoras superan los Bs. 27000”, manifestó Ana Avendaño, usuaria.
Por: Adrián Rivero / Fotos: Andreina Alemán