Se quejan por la falta de vigilancia
En el año 2009 el entonces alcalde de Guaicaipuro Alirio Mendoza anunció la supervisión de los negocios que se dedicaban a la venta de productos y artículos relacionados con la santería pues presumía que allí iban a parar los restos humanos que sustraían de las tumbas del Cementerio Municipal. En aquel momento señaló que el Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y la dirección de Hacienda se encargarían de las averiguaciones de rigor, pero a la final todo quedó en nada.
Han pasado cinco años y las denuncias sobre profanación de tumbas persisten. “Es muy común escuchar a familiares de difuntos quejándose porque sacaron los huesos de su abuelito, mamá o hermano para hacer ceremonias satánicas”, señaló Andrés Cabrera, visitante del camposanto.
“Los profanadores actúan a sus anchas porque aquí no hay vigilancia. Dicen que en las noches babalaos, paleros y cuanto brujos hay entran a este lugar como si fuera su casa”. Maria Jesús Pérez, dijo que en la parte de arriba están sepultados varios familiares suyos y cada domingo van a visitarlos. “Se roban los flores, arrancan las cruces para venderlas y hasta rompen las lápidas, nosotros la hemos cambiado tres veces”.
Agregó que el cementerio no tiene agua sino un pozo subterráneo. “Tenemos que agacharnos para agarrar agua exponiéndose a caer de cabeza. En una oportunidad nos dirigimos a la regidora y nos respondió que nosotros tenemos que estar pendientes del mantenimiento”.
También expresó su descontento por el estado de abandono. “Está repleto de monte, no existen caminerías y tenemos que brincar para llegar a las tumbas de nuestros familiares. Para rematar tenemos que andar pilas porque hasta choros hay aquí adentro”. /Ronald Peñaranda. /Foto: Karinés Sabino