Carlos Müller asegura que acompañará la Santa Imagen toda su vida
En plena pandemia, cuando los hospitales priorizaban emergencias respiratorias y las procesiones religiosas fueron suspendidas, un cofrade del Nazareno de la Catedral San Felipe Neri de Los Teques, vivió lo que para él y su familia no fue una simple remisión médica, sino una intervención directa del Más Grande.
Carlos Müller, miembro de la Sociedad del Santo Nazareno desde hace seis años pero devoto desde niño, gracias a la herencia que le dejó su abuela, carga una promesa de por vida al Nazareno.
En marzo de 2020, enfrentaba un diagnóstico que lo tenía al borde de la cirugía: un cálculo renal de 7 milímetros imposible de expulsar naturalmente. El riñón izquierdo presentaba ya hidronefrosis grado cinco, severamente inflamado y dilatado por el reflujo de orina.
Los médicos recomendaban intervención urgente, pero las condiciones sanitarias del país en medio del Covid-19 lo impedían. “Puse todo en manos del Nazareno”, relata en conversación con Avance.
Coincidió con la Semana Santa de ese año. Ese Miércoles Santo, ante la imposibilidad de realizar la tradicional procesión por las calles del casco central de Los Teques, la imagen fue trasladada en carroza para que fieles pudieran venerarlo desde sus ventanas.
Un mensaje a través de una orquídea

Luego de la inusual procesión, el joven recibió una orquídea que adornó al Nazareno de manos de un cofrade llamado Gustavo. Carlos llevó la flor a su casa y la colocó en un recipiente con agua.
Lo que siguió sorprendió a todos: la orquídea se mantuvo fresca durante casi tres meses, exactamente el tiempo que duró el proceso diagnóstico de su dolencia.
Mientras tanto, los exámenes siguientes mostraban un panorama cada vez más grave. Sin embargo, Müller solicitó un último ultrasonido antes de definir el siguiente paso médico.
Al comparar las nuevas imágenes con las anteriores, el especialista se mostró sorprendido. “Me preguntó varias veces si los estudios viejos eran realmente míos. Me dijo: ‘Mira la pantalla: no tienes nada. Tu riñón está completamente sano. No hay rastro del cálculo, no hay desgarro, no hay arenilla, no hay hidronefrosis. Estás bien’”, recuerda.
Dos días antes de ese examen decisivo ocurrió el detalle que, para Müller, confirmó el mensaje. La orquídea, que había resistido casi 90 días sin marchitarse, se secó de un día para otro. “Me desilusionó mucho. No entendía qué significaba esa señal”, confiesa.
Solo al recibir el resultado médico comprendió: la flor acompañó su prueba mientras la sanación se obraba en silencio. Al completarse, su ciclo terminó.
“Fue su manera de decirme que ya había hecho su labor conmigo”, afirma.
El Nazareno Milagroso

Francisco Ramírez, presidente vitalicio de la Cofradía, ha sido testigo directo de innumerables testimonios de milagros atribuidos a la imagen.
“Muchas personas han dado explicaciones de favores recibidos, pero hay gente que no lo cuenta, que lo mantiene en secreto, y esa es la que viene cada año en masa a asistir a la procesión”.
La devoción es tan grande que, año tras año, la cofradía debe organizar operativos especiales para la recolección de flores, principalmente orquídeas, con las que se adorna la imagen. “Yo que llegué muchacho y ahora me voy como vitalicio, veo con alegría que todo se mantiene”.
Por su parte, Jesús Vargas, presidente de la Sociedad del Santo Nazareno, reflexiona sobre el profundo arraigo de esta devoción entre los venezolanos.
Se refirió al recordado cronista Óscar Yáñez, “como él decía: el Nazareno ha vivido como nosotros y ha sufrido como nosotros, por eso es que el venezolano se ve tan identificado”. La Santa Imagen data de hace más de 200 años y desde hace 63 es resguardada por integrantes de esta cofradía, que en 2024 fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de Guaicaipuro por autoridades de la Alcaldía y el Concejo Municipal.








