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“Soy un venezolano de corazón brasilero”

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Samba, color y carnaval definen la vida de Ángel Omar

Entablar una conversación con Ángel Omar García es contagiarse por completo de toda la buena vibra y energía que transmite. Suma ya más de cuatro décadas haciendo parte fundamental de los carnavales en varias ciudades de Venezuela, 25 de ellos haciendo gala de todo su talento y creatividad aquí en Los Teques, actualmente preside la escuela de samba “Fantasía Carioca”.

“Nací en la parroquia San Juan, Caracas. Estudié primaria en el colegio Rafael Urdaneta de Catia, parte del bachillerato lo hice en el liceo Andrés Eloy Blanco, la otra etapa la cursé de noche porque debía ponerme a trabajar. Cuando tenía 22 años de edad nació mi primera hija; fui mensajero y ascensorista, me puse a hacer unos cursos para alimentar mi crecimiento personal y profesional”.

No pasó mucho tiempo cuando Ángel logró entrar a estudiar Idiomas en el Pedagógico de Caracas, donde se graduó a principios de la década de los 80. “El asunto de la samba inició poco antes de esta etapa, lo que comenzó por un hobby: mi entusiasmo por ese sabroso ritmo, se convirtió más adelante en mi motor de vida”.

Relató que inició en la escuela de samba Ven Brasil, donde incursionó primeramente en el elenco de baile y luego pasó al área de percusión, lo que le cautivó por completo. “La universidad me exigía tanto tiempo, que debí poner una pausa a la samba, pero luego me integré a otra escuela de samba llamada Venezuela, donde estuve tres años”.

Con toda la experiencia que había adquirido creó su propia escuela, que lleva por nombre Fantasía Carioca y que el próximo 12 de marzo arribará a su 43 aniversario. “Mantenerla en pie ha sido una constante y dura lucha, toda mi familia se ha involucrado en este proyecto; desde mis hijas, nietas, todos han trabajado muchísimo por esto”. Esbozó con mucho orgullo que han sido múltiples y muy placenteras las presentaciones que han tenido dentro y fuera de nuestras fronteras.

Más allá de nuestras fronteras

En 1976 fundó su escuela de samba y en 1977 se presentaron en San Antonio del Táchira, donde coincidió con Nazareth Tarachean, con quien entabló una gran hermandad, al punto de que lo invitó a Brasil, lo que representó una de las experiencias más significativas de su vida.

“Allá conocí la verdadera esencia de la samba, 25 integrantes de mi agrupación nos presentamos durante toda una semana en San Paulo y tuvimos gran éxito, perfeccionamos nuestras técnicas y desde allá trajimos muchísimas cosas, entre ellas auténticos conocimientos de este género, por ejemplo el enredo que no es más que un tema que se toca para el carnaval”.

Por un extendido periodo de tiempo perdió contacto con Tarachean, que se había regresado definitivamente a Brasil, pero en 2008 volvieron a encontrarse y a través de la fundación que su amigo dirigía realizaron un intercambio cultural entre sus respectivas escuelas.

Soñador pujante

Fantasía Carioca llegó a Los Teques en 1993, cuando Ángel Omar decidió radicarse en la urbanización El Paso. Resaltó que entre sus proyectos se encuentra el hecho de que en cada comunidad se formen verdaderas escuelas de samba, “acá tengo gente de La Matica, Santa Eulalia y del centro de la ciudad; pero estoy empeñado en hacer lo que hacen las escuelas en Brasil, allá son gremios recreativos, culturales y sociales”.

Lamentó que la celebración ante la llegada del Rey Momo se haya venido a menos, al punto de casi desaparecer los desfiles de comparsas por el eje altomirandino. “Somos organizaciones sin fines de lucro y carecemos de apoyo, últimamente trabajamos en función del reciclaje a nivel de vestuarios porque nos movemos por autogestión”.

A su juicio es el pueblo quien hace al carnaval, recordó que anteriormente se hacían verbenas para recabar los fondos y con eso armar su desfile; explicó que años atrás cada organización montaba su logística y lo único que les quedaba por hacer era solicitar permiso para el cierre de las calles con el fin de que desfilaran las comparsas. Su sueño es poder retomar esa antigua costumbre, de lograr esos mismos objetivos por cuenta propia.

“Aunque han sido muchísimas las satisfacciones que esta labor me ha dejado, debo agradecer la gran cantidad de reconocimientos y premiaciones de las que nos hemos hecho acreedores, aunado a la experiencia vivida en San Paulo y que queremos se repita prontamente, a decir verdad esto me apasiona tanto que soy un venezolano con corazón brasilero. Hago especial énfasis en el carácter formativo que aportamos desde acá, pienso que el aprendizaje es muy importante, por eso siempre busco impartir talleres a todos mis integrantes”.

Grandes huellas

Es tanto el significado que este ícono del carnaval tiene para toda la gente que lo conoce, que se hizo inevitable conocer el testimonio de algunos de ellos respecto a la vasta trayectoria de este excelente personaje. Tal es el caso de Mairis Agüero, quien refirió que desde que conoce a Ángel Omar le parece un hombre irremplazable.

“Es un guía inspirador para muchos, tenerlo es una bendición. Desde que me abrió las puertas en su escuela me siento otra persona, gracias a la calidad humana que posee y las enseñanzas que nos ha transmitido. Por eso considero que es único e indispensable, es como un padre para nosotros”.

Por su parte, Fernando Daluz, expresó “Es una persona que ama lo que hace y eso es admirable, un digno ejemplo a seguir porque nuestras tradiciones son siempre importantes”.

Mientras que, Reyna Velásquez, aseguró que para los carnavales de Guaicaipuro y Carrizal, Omar es una cátedra, “se ha encargado de difundir con su trayectoria la expansión de ese tesoro cultural que siempre nos ha caracterizado: las comparsas cargadas de auténticas fantasías”.

Rodeado de máscaras, carruajes, fantasías e instrumentos musicales nos contó que desde que salió jubilado se ha entregado 100% a preservar el carnaval. Tras 22 años de servicio en el área de la educación en distintos planteles de la ciudad capital se enfocó a crear los más sonoros ritmos de samba combinados con los fastuosos personajes que dan vida a cada interpretación y en el que se emplea un año entero de trabajo para su producción total./Maribel Sánchez/lb/Foto: Alexander Offerman/

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