La escasez de fármacos ha generado que muchas personas se automediquen, de manera que buscan otras alternativas que suplanten el tratamiento que les haya sugerido el doctor.
En otros casos, ingieren cualquier tipo de medicamentos por recomendación de vecinos, familiares o amigos.
Esto se suele dar con medicinas que son vendidas sin prescripción, tales como las usadas contra el dolor de cabeza, la tos, la gastritis, antibióticos, entre otros.
Especialistas indican que este hábito implica efectos contraproducentes, como alergias, vómitos, náuseas y dolores abdominales. También puede debilitar tanto a la persona que deviene en problemas de presión arterial y puede llegar hasta el punto de la hospitalización por deshidratación.
“Hemos visto pacientes que llegan intoxicados por alguna medicina que tomaron sin saber si era la indicada,o algunos que se han vuelto dependientes de alguna píldora y no están a cabo de saber el daño que eso les genera”, subrayó una fuente.
Recomendó a quienes tienen esta costumbre dejar de hacerlo para que a la larga no vayan a sufrir las consecuencias. “Esta práctica les puede generar incluso un problema de cardiopatía, es mejor que acudan a su doctor”./YR/ac/Foto: Alexander Offerman