Las quemaduras que más predominan son las causadas por el sol, bien sea por sobreexposición o por sensibilidad, haciendo que se expongan las ampollas, lo que crea laceraciones molestas y enrojecimiento.
“Estas heridas en la piel pueden ser por los rayos UV, por agua caliente o por ácidos, que son básicamente sustancias químicas”, puntualizó la dermatóloga Beatriz Faría.
Recomendó prevenir con protectores solares. “Sin embargo, si ya tenemos las quemaduras, pasamos al tratamiento, que puede ser con antialérgicos esteroideos y no esteroideos, pero si la quemadura no está rota, sino que tiene la ampollita, podemos ponerle compresas de agua fría. Eso ayuda a que no se abra y la piel vaya cediendo hasta pegarse se de nuevo”.
Para heridas por agua caliente, se pueden utilizar ungüentos como sulfadiazina de plata, antibióticos o protosulfil, que ayudan a eliminar el enrojecimiento.
“Hay algunas personas que acostumbraban a romper la ampolla, pero yo no lo recomiendo porque causa más dolor, infecciones y muchos malestares. Siempre hay que evaluar porque lo que son manos, genitales y ojos se tienen que tratar con cautela”.
Cuando se trata de quemaduras por fuego, se requiere hospitalización porque causan un trauma. “Las más comunes son las de primer y segundo grado, esas pueden ser tratadas a nivel de consulta, aunque las de tercer grado no porque son muy distintas y requieren más cuidado”./FA/no/Foto: William Sánchez