Autobuses y ambulancias han entrado en las poblaciones de mayoría chií de Fua y Kefraya controlados por las fuerzas gubernamentales y asediadas por el grupo rebelde yihadista el Frente de la Conquista de Levante (exfilial siria de Al Qaeda), informó este domingo el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.Según el Observatorio, serán evacuadas unas 4.000 personas, aunque la televisión oficial siria lo ha cifrado en 3.000 civiles los que saldrán de ambas poblaciones, situadas en la provincia de Idleb.
En el último foco rebelde, sitiado por el ejército sirio, la espera era insoportable para decenas de heridos que sobrevivían en condiciones extremadamente precarias.
En un hospital de la zona, las condiciones eran penosas. Se veían enfermos y heridos acostados por el suelo, no había agua ni comida y apenas se podía calentar el edificio, a pesar de que las temperaturas rondaban los seis grados bajo cero durante la noche.
El principal obstáculo para la salida de los civiles de Alepo era un desacuerdo sobre el número exacto de personas que debían ser evacuadas de Fua y Kafraya, dos localidades chiitas controladas por el régimen y asediadas por los rebeldes en la provincia vecina de Idlib, en el noroeste de Siria.
Según el acuerdo alcanzado entre Turquía, apoyo de los rebeldes, y Rusia e Irán, aliados del régimen, esta evacuación debía coincidir con la de Alepo. Pero los rebeldes aceptaron dejar salir a 1.500 personas de Fua y Kafraya, mientras que Teherán reclama la salida de 4.000 individuos.