Trece años de trayectoria lo han convertido en el más cotizado
La pasión es eso que nos hace existir, que nos motiva a hacer algo y lograr que pase, a conseguir ese detalle que nadie ve. Cuando se siente y se descubre, nadie puede contra ella, y este es precisamente el caso de Oscar Eduardo Reverón Chávez, el profesionalismo que le imprime a todo, lo ha llevado a ser el más afamado y talentoso decorador de los mejores eventos públicos y privados de nuestra ciudad, pero también a nivel nacional.
“Nací en Baruta, pero a tan solo días de nacido mi familia se vino a vivir para Los Teques. Desde entonces resido en esta golpeada ciudad, que a pesar de algunos embates la considero una tierra hermosa; soy el tercero de cuatro hermanos y provengo de unos padres excelentes, me atrevería a decir que de un matrimonio perfecto que sumó 53 años de feliz convivencia”.
Apuntó que a Ramón Reverón y Thaís Chávez les debe todo lo que es y en lo que se ha convertido, gracias a la gran cantidad de valores que forjaron en él. “Lamentablemente mi padre partió a un mejor plano hace casi un año, ha sido siempre mi pilar e inspiración para ser cada día mejor”.
Visiblemente conmovido explicó que aún lo tiene presente en cada cosa que hace, “me enseñó algo que me ha servido de mucho: ‘Sé fuerte para que nadie te derrote, sé noble para que nadie te humille, sé humilde para que nadie te ofenda y sigue siendo tú para que nadie te olvide’. Mi madre no se queda atrás, ha jugado también un papel preponderante en mi vida, la amo infinitamente”.
Oscar estudió en el colegio Cecilio Acosta de Los Lagos, luego en el Ambrosio Plaza y finalmente en el IUT, de donde egresó como TSU en Procesos Químicos. Trece años avalan su brillante e intachable carrera como decorador de eventos. Tras consultarle el motivo de su inclinación hacia el mundo artístico de la decoración, la respuesta fue fascinante.
En primer lugar por ser descendiente del reconocido artista plástico Armando Reverón, en segundo lugar porque refirió ser sobrino de Pablo Chávez, quien fuera el primer decorador que tuvo Full Flores; además de que su abuela materna era una excelente repostera. Así que no quedó duda alguna de que todo el talento que ha desarrollado viene también por vena hereditaria.
Artista autodidacta
“Comencé por iniciativa propia armando fiestas pequeñas, recuerdo que la primera fue en el salón del edificio donde resido en El Encanto. Yo acostumbraba a acompañar a mi tío Pablo a su trabajo para ver detalladamente como estructuraba la decoración de las vitrinas y eso me sirvió para engancharme a su labor y adoptarla como estilo de vida. Al poco tiempo comencé a trabajar en esa tienda y después en El Mundo de la Navidad”.
Entre festejo y festejo, Oscar fue perfeccionando cada vez más sus conocimientos de forma autodidacta y con ello haciéndose un renombre que hasta el sol de hoy lo ha posicionado como uno de los mejores en el ramo, respaldado por el profesionalismo y vasta experiencia con las que ha creado un sello muy personal: la búsqueda del perfeccionismo y la exclusividad que caracterizan cada una de sus creaciones.
Aseguró que su mayor satisfacción es el beneplácito de sus clientes y la amistad tan fructífera que surge durante la planeación del evento y luego del mismo. De acuerdo a sus palabras, “hacer realidad un sueño es algo gratificante e indescriptible, para mí es importante que todo salga perfecto, tal como lo planee junto al excelente equipo de trabajo que me acompaña, estoy convencido de que mi mejor carta de presentación es la recomendación de mis clientes”.
Enamorado de su país
Tan solo dos semanas son más que suficientes para que Oscar Eduardo active su varita mágica y cristalice impecablemente la labor que se le haya encomendado. “Cada festejo nuevo es un reto para mi, ellos me van nutriendo de experiencias, busco que el que viene sea mejor que el anterior, desde la fiesta más humilde hasta el rumbón más apoteósico porque todos tienen el mismo valor y sentimiento”.
Explicó que cuando de eventos corporativos públicos se refiere, busca enfocarse en nuestro pabellón tricolor. “Pienso que lo nuestro es lo mejor y eso me inspira a crear escenarios, decoraciones y momentos que sean inolvidables e irrepetibles”. Dejó muy claro que la interacción con el cliente es fundamental para crear una matriz de opinión de parte y parte donde fluyan las mejores propuestas.
“Todos los días de mi vida me siento complacido y bendecido de mi país, que a pesar de las duras situaciones que le ha tocado protagonizar siento que es una tierra maravillosa en la que tengo la oportunidad de crecer, desenvolverme y triunfar. Por ello estoy absolutamente agradecido y siempre digo ‘Gracias Dios, porque más que pedirte tengo es que agradecerte”.
“Actualmente soy el decorados de la Guardia Nacional Bolivariana, de la empresa Conviasa, hago parte del staff del Miss Venezuela en cuanto a nivel floral; pero me especializo principalmente en cumplir los sueños del evento ideal a las quinceañeras y parejas que se van a casar. Mi anhelo muy personal es llegar algún día a ser el decorador del Despacho Presidencial, sea del partido que sea porque estas ganas de materializarlo no conocen distinción, trabajo con el corazón”.
Pasión ilimitada
La creatividad y excelencia que distinguen los eventos organizados por Oscar Eduardo no tiene límites, y es tanto el alcance obtenido que para una fiesta de 15 años que se realizó hace algunos años en el salón de fiestas del centro comercial Súper Líder botó literalmente la casa por la ventana.
“Me tocó desmontar y montar las puertas principales del salón para poder dar entrada a dos camionetas Ford Runner que servirían para musicalizar la fiesta, quise salirme de lo convencional con el típico discplay y me aventuré, lo logré y el resultado fue excepcional, todo mundo quedó impresionado y la quinceañera fascinada, esa alegría suya y el reconocimiento de la gente lo disfruté muchísimo”.
Enfatizó que la pasión empuja a la perseverancia y que la única manera de superar los obstáculos que se interponen en el camino es amando lo que hagas. “De nada vale hacer las cosas solo por interés económico, lo verdaderamente importante es crecer como persona y nutrir tu alma de las mejores experiencias haciendo las cosas bien y con cariño porque las situaciones se crean pero los resultados se construyen”.
Foto: Gabriel Ordóñez