Tiene ocho años dedicada a darle alimentos a los perros desprotegidos
Joselyn Linares, una mujer que desde hace muchos años se ha entregado en cuerpo y alma para el bien de los animales vulnerables, específicamente los perros que son abandonados por sus dueños, en distintas calles de nuestra ciudad. Esta proteccionista, como fiel amante del mundo animal, se encarga de brindarles un plato de comida, cuidarlos y curarles enfermedades.
Su pasión por los animales proviene de sus antepasados. Debido a que “la gran mayoría de mis familiares, por parte de papá, han tenido esa preocupación y ese esmero especial por cuidar y salvar, con la mejor intención del mundo, a aquellos animales desprotegidos. Considero que salí a ellos, porque los amo con locura sobretodo a los caninos, ellos son mi todo”.
Ésta luchadora, nació en la capital del país el 10 de diciembre de 1977, pero toda su vida a transcurrido en nuestra hermosa ciudad brindando un granito de arena y demostrando que no existen límites para ayudar a los más necesitados, que para ella son los perros.
“Tengo dos hijos, los cuales también se han visto involucrados en este mundo, por voluntad propia, pues desde chiquitos siempre tuvieron curiosidad por los animales y ahora hasta me ayudan a quitarle gusanos a los caninos, ellos se arriesgan sin quejas y no lo hacen obligados”.
Recordó, con mucho cariño, que sus inicios a prestarle un poco de atención a los caninos fue cuando adoptó a un Pudle llamado Totto, hace ocho años aproximadamente, y aseguró que desde que lo tiene su vida cambió, además comenzó a tomar rumbos diferentes.
“Hace 10 años tenía un puesto de frutas y verduras por La Sanidad y me pasaban los perros al lado y yo ni pendiente, pero desde que lo adopté empecé a sentir ese sentimiento y esa cosquilla que se siente cuando estás haciendo algo que te gusta. Ese amor que le tengo a él y a todos me llena tanto”.
Con alegría y con un brillo especial en sus ojos demuestran la sinceridad de una mujer que ama lo que hace. Aseveró que gracias a la llegada de ese perro arrancó con sus propios proyectos creando, en la actualidad, negocio que es una especie de restaurante canino, exclusivo para perros de la calle, además de cuidarlos y brindarles la mayor atención posible en cuanto a salud.
“Tengo cinco años dedicándole más tiempo a ellos, les curo los gusanos, atiendo infecciones respiratorias, los llevo al veterinario, les compro su alimento en la entrada de La Macarena, allí hay un lugar donde la carne para perro es más económica. Lo digo para que aquellas personas que tengan intenciones de botar su mascota por el precio del alimento, en ese sitio es muchísimo más barato que en otros lugares”.
Un ejemplo a seguir
Pese a la situación que atraviesa el país y por no contar con una estabilidad económica esta mujer ha sabido guerreársela, para que sus planes sigan en pie. “Alimento aproximadamente a 25 perros, cuando la comida no alcanza o no tengo para comprarla, yo les doy zanahoria, auyama, verdura o lo que consiga y con eso les preparo una buena comida y ellos se mantienen gordos y bonitos”.
Se mantiene en una lucha constante para que esos animales dejen de pasar tanto trabajo en las calles y aunque no recibe apoyo económico los gastos corren por su cuenta, porque costea la comida, medicinas y citas veterinarias. A su vez señaló que pocas veces recibe donaciones y cuando le llegan estas sirven de gran ayuda.
“Yo les doy comida a otros perros por ahí y a veces vienen de otros sitios en busca de alimento. Sin embargo, ya contamos con nuestro grupo fijo y son tan inteligentes que saben que aquí reciben mucho amor y comida”.
Reveló que ha estado presente en diferentes jornadas de esterilización y apoya a todas esas personas que ponen su dedicación para el bienestar de los animales.
“El trabajo que realiza “La Negra” Arteaga, Beatriz, la señora María de Los Nuevos Teques, y como ellas muchas más, que realmente plasman su entrega digna de admirar, son mujeres que tienen metas fijas y que las hacen valer”.
La trayectoria de Joselyn la ha convertido en una persona con un corazón noble y entregado por completo a sus tesoros que son sus perros, esos pequeños que solo llegaron al mundo para dar amor, a quienes le dan amor.
Por otra parte, señaló que ha hecho que muchas personas quieran a los perros incluyendo a su esposo y amigos, que poco a poco, se han ido abocando y poniendo un poquito de su tiempo para ayudarlos.
Los caninos y ella
“Es tan hermoso y gratificante que cuando llego al negocio esos perros se me acercan y me reciben de la única forma que tienen de demostrar cariño que es moviendo la cola, estoy enamorada de todos, la raza no los diferencia, todos son iguales de bellos y amorosos”.
Con una mirada esperanzada, comentó que quisiera que todos sintieran amor como lo siente ella, por los animales. Señaló que deberían existir programas que crearan conciencia. Asegurando que no es fácil ir a barrios y ver como están las calles llenas de caninos en la basura. Esas son cosas que le parten el corazón y la deprimen.
“Ellos son mi familia, son mejores que cualquier familia. Yo he ayudado a mucha gente y me han pagado mal, por eso prefiero ayudarlos a ellos, con solo un cariño en la cabeza te lo agradecen. Después de Dios y mi mamá, ellos”.
Reveló que en su casa cuenta con seis perros los cuales fueron rescatados de la calle o adoptados. Niña, Totto, Melody, Pulgarcito, Chiquito y Chispi. Aseveró que le encantaría tener más en su poder, pero por el espacio y por la falta de dinero no puede. “Si fuera por mí los tuviera a todos en mi casa, sin embargo lo poco que tengo es para ellos y no me duele dárselos”.
“Ya no me provoca trabajar, sino estar con los animales de la calle, eso es lo que más deseo. Por falta de dinero me ha tocado comprar la medicina y yo misma curarlos porque no hay para cancelar la consulta del veterinario”.
Con un cariño especial, agradece a los doctores Fidel Castro e Ingrid Zue, quienes han sido de vital apoyo para las consultas médicas, recalcando que son muy buenos y humanitarios. Resalta que llevan la profesión con vocación.
Como mensaje, indicó que espera que las personas tengan un poquito de valor por los perros, “enséñenlos, ellos entienden y aprenden rápido, consiéntalos, quiéranlos, no los dejen pasando hambre, así como nosotros tenemos apetito ellos también, no los abandonen, esa no es la vía de escape, dejarlos en la calle es como dejar a un niño solo”./Rosangel Rebolledo/no/Foto: William Sánchez/