“Al son que me toquen bailo, y canto también”. Palabras que pertenecen al prodigioso exponente salsero Junior “Sonerito” Torres, aunque nació y se crió en el 23 de Enero en Caracas, lleva dos años radicado en nuestra ciudad del clima ideal trabajando de manera ardua para dejar muy en alto el nombre de nuestro país, como hasta ahora lo ha venido haciendo.
“Soy el menor de cinco hermanos y el único varón, mi padre Jesús María Torres fue cantante de la agrupación Guitarra Larense de Venezuela, de allí traigo la vena artística y musical, que no desarrollé desde niño porque mi mamá no compartía mucho ese criterio, ella prefería que me dedicara a otras cosas y yo en pro de no llevarle la contraria, me separé lo más que pude de la música”.
Sin embargo, expresó que sentía una gran afinidad por el género salsero y también por el rock. “Me considero un amante de la buena música expresiva, fuera del contexto de lo básico o convencional; en mi etapa juvenil fui bastante rebelde y por ello no cursé mis estudios de bachillerato como debía ser, pero después los retomé al punto de que ingresé a la universidad para sacar la carrera del Derecho en la UBA”.
Relató que hubo una época en su comunidad en la que hacían guaguancós de esquina y descargas callejeras a las que se acercaba para apreciar el trabajo de esos personajes populares, de pronto surgió la oportunidad de que cantara todo aquel que quisiera hacerlo por un instante de manera voluntaria, Junior se atrevió a participar y dejó boquiabierto a más de uno, pese a su miedo escénico.
“Llegó el día en que a esos señores se les ocurrió hacer un grupo de puros chamos y me integraron, cosa que hacía a escondidas de mis padres para no meterme en problemas con ellos, pero cantar en uno que otro acto cultural me hacía inmensamente feliz. Agradezco mucho a Abner Tejera por creer en mí. Cuando tenía como 14 años me enamoré y de allí salió de una forma muy natural la composición de mi primer tema, el cual estoy por grabar porque pone en un sitial de honor la moral de las mujeres”.
Nuevos horizontes
Poco a poco se fue codeando con grandes conocedores del género salsero, justo a principios de los 80’s cuando se estaba haciendo música muy buena y en esa onda comenzó como por hobbie a serenatear en varios sectores de Caracas, más adelante se integró a la agrupación El Loco Combo y allí conoció a William Vásquez, con quien grabó un tema llamado “Son de Venezuela”, con él trabajó por muchos años.
“Hubo una época en que prácticamente me convertí en paparazzi de los grandes eventos salseros que se daban en la capital de nuestro país, eso me sirvió para abrirme espacio hacia nuevos horizontes y explorar a nivel profesional con miras a enriquecer la carrera musical que traía con Vásquez, trascendió que conocí a mi actual esposa Nora Hernández y resulta ser que su padre, Ramón, arpista ampliamente reconocido, me brindó su apoyo incondicional”.
Tras una breve pasantía por el grupo Madera, decide hace cerca de 15 años conformar su propio proyecto, el cual bautizó como Orquesta Majestuosa, grabó su primer tema llamado Decídete y eso le abrió muchas puertas a este talentoso sonero, que además de cantautor interpreta de forma empírica algunos instrumentos de percusión.
“Yo no vivo de la música sino para ella, recuerdo perfectamente la vez que tuve una entrevista en la desaparecida radio cultural de Caracas y da la casualidad de que me estaba escuchando Arturo Rey, quien es hoy mi gran amigo, maestro y tutor musical. Me contactó para que le colaborara con unos gingles y varios coros, luego de varias eventualidades nos consolidamos como una gran dupla, participó en un sinfín de discos que ha sacado en conjunto con Edgar Quijada y Carlos Hurtado”.
Con estilo propio
Estos dos últimos personajes hacen también parte hoy día de la orquesta de El Sonerito, a la par del grupo otro nivel de Arturo Rey. “Estamos trabajando en mi proyecto discográfico, con un tema llamado Se presentó y dijo, que estoy por incluir en mi primera producción como solista, que estaría viendo luz en el mercado antes que finalice este 2017”.
Al consultarle el motivo por el que escogió la ciudad de Los Teques para radicarse, explicó que buena parte de su familia habita en San Antonio de los Altos y que la mejor manera de estar cerca de ellos es viviendo acá, “además me encanta el sabroso clima que predomina en esta zona, sin embargo jamás olvido mis raíces, siempre que puedo, voy y la paso muy bien allá en el 23”.
El Sonerito, como cariñosa y artísticamente se le conoce, lamentó la penosa situación que deben atravesar los artistas nacionales, que de acuerdo a su experiencia, “deben pagar la odiosa payola para poder sonar en las grandes emisoras muy a pesar de todo el talento del que seas dueño”. Pero más allá de eso, el que nace pa’ martillo del cielo le caen los clavos, así que fuera de nuestras fronteras es que ha podido posicionarse.
“Holanda, Italia, Alemania, España son países donde mi música suena con insistencia; también a través de la emisora Costazul de Nueva York que se escucha a nivel mundial por la web y en frecuencia radial para Ecuador, Perú, Colombia y México a través del programa La Fuente de la Salsa. Pienso que los arreglos musicales con los que van casados mis temas, son más allá de lo común y eso me ha permitido romper los límites de lo usual, mi salsa es dura pero moderna, a través de ella me enfoco siempre en vivencias reales”.
A su juicio, las satisfacciones personales y emocionales que ha percibido al dedicarse por siempre a la música radica principalmente en el aplauso y reconocimiento de sus seguidores, “para un artista no hay nada más importante que el disfrute de su gente y eso lo he conseguido gracias al empeño que le he inyectado a la realización de mis sueños, luchando contra la corriente, no en vano tengo 35 años de carrera musical”./lb
Foto: (Alexander Offerman)
*Junior “Sonerito” Torres ha cosechado una fructífera carrera
MARIBEL SÁNCHEZ