En entrevista exclusiva para este diario, el secretario de Avanzada Progresista, Juan José Molina, ofreció un balance tras el diálogo del 10 de abril entre la oposición y el oficialismo.
Victoriosos, así considera el exdiputado Juan José Molina que los dirigentes de la oposición salieron del diálogo que sostuvieron con el presidente Nicolás Maduro y miembros de su Gobierno, el cual fue transmitido en cadena nacional el pasado 10 de abril, porque demostraron mejor capacidad para dialogar. «El haber tenido el privilegio de dirigirnos a millones de venezolanos, latinoamericanos y demás compatriotas que se encuentran en el extranjero, y en especial al sector chavista que no nos había oído, representó una oportunidad única».
Para el secretario general del partido Avanzada Progresista, quien fue uno de los once opositores que participó en la mesa de diálogo, el contar con mediadores de la Unasur pero sobre todo del Vaticano también le aportó un carácter trascendental al encuentro.
– ¿Cuáles son sus primeras impresiones tras este primer acercamiento?
– Creo que para los venezolanos, el haber dado el paso para el diálogo, indistintamente de quien lo promovió, era vital por los momentos tan difíciles que estamos viviendo. Tanto los estudiantes como el rechazo que tiene el gobierno de Nicolás Maduro obligaban al sector político a dialogar.
Nosotros no fuimos a pedir contratos, ni a buscar cargos ni a que nos firmaran puntos de cuenta; fuimos a tratar un problema que nos afecta directamente a todos. Creemos que el camino debe ser democrático, pacífico y constitucional. Nosotros creemos en la Constitución que no solamente es del chavismo que la elaboró en el 98, sino que también pasó a ser parte de la oposición que logró el rechazo a su reforma.
– A través de su cuenta en Twitter realizó algunos señalamientos sobre «sectores radicales que perturban y tuercen la protesta pacífica», ¿a quiénes se refería?
– Son conocidos en Venezuela e incluso algunos hacen vida en la Mesa de la Unidad, pero que han asumido posiciones de apoyo a grupos radicales. Sin embargo, consideramos que la radicalización de la protesta y la violencia que ello genera no es lo que queremos. Aprovecho para dejar claro que apoyamos las protestas y que el diálogo no se contrapone a ellas, pero si estas se tornan violentas y limitan el derecho a los demás, entonces dan pie a que el Gobierno actúe, detenga a gente y se violen los derechos humanos.
– Usted también denunció la actuación de colectivos armados en las manifestaciones, ¿qué hay detrás de estos grupos?
– En primer lugar preocupa que no haya un desempeño eficiente en el manejo que debe dársele a estas manifestaciones, en las que aparecen grupos armados que no tienen por qué intervenir, y sabemos de su vinculación con el oficialismo. Pero lo más emblemático fue haber desnudado la realidad del país, porque el desnudo que hubo en la UCV no fue a la juventud. Allí vimos al país desnudo, sin posibilidades, donde campea la inseguridad, con universidades que no están bien dotadas, con gente que lamenta la pérdida de su negocio, que no puede comprar nada y ni siquiera puede irse porque no hay dólares.
Mediadores esperan respuestas
«La Unasur es tercero de buena fe pero el verdadero mediador es el Vaticano y estoy seguro de que ambos están a la espera de los resultados. Queda de parte del gobierno entender que su modelo político no es eficiente, que la economía nos perturba a todos los venezolanos y que el problema social se agrava día a día». El también abogado se mostró convencido de que habrá resultados. «La primera respuesta que deberíamos obtener en pro de la pacificación del país y para bajar las tensiones es la liberación de Iván Simonovis»./Amy Torres/Foto: Jairo Ramírez