Cuando cae la noche el lugar se convierte en tierra de nadie
A toda hora, vecinos de residencias El Savil y dueños de comercios reportan que el hampa anda a sus anchas en ese sector, donde el patrullaje brilla por su ausencia. “Nos cansamos de llamar al número del cuadrante de seguridad y siempre nos salen con excusas. Estamos desamparados”, relata una de las afectadas, que prefirió no identificarse. Señala que en dos ocasiones los delincuentes han irrumpido en los restaurantes chinos, en los que apunta de pistola someten a Raimundo y todo el mundo. “Ni siquiera los habitantes de los edificios escapamos de esta realidad. Ojalá y la policía haga algo antes de que ocurra una desgracia”./sa