Un armisticio les aseguraría el pase a la segunda ronda a ambas seleccionesUn empate en Recife (11:30am), sin importar si el partido fue soso o intenso, bastará al mundo del fútbol para sospechar sobre la comunión de intereses entre Estados Unidos y Alemania por una plaza en los octavos de final mientras Portugal y Ghana juegan por un milagro.
Los indicios surgen de todos lados apoyados en asuntos históricos y hasta sentimentales mientras los señalados se esquivan con argumentos de moral y ambición futbolística.
Jurgen Klinsmann, seleccionador de Estados Unidos, se encontrará con sus paisanos y a quienes en buen número dirigió desde el banquillo de la Mannschaft entre el 2004 y el 2006.
La amistad de Klinsmann con el seleccionador germano, Joachim Low, que fue su ayudante en el Mundial 2006 en el banquillo de Alemania, echa más leña a las conjeturas que arden en la prensa.
«Soy muy amigo con Jogi (Low), pero él hace su trabajo y yo el mío», explicó Klinsmann. «No es el momento para hacer llamadas amistosas, ahora es un asunto de negocios».
En la misma línea se expresó Low de su mentor: «Jurgen y yo hemos tenido una muy buena y cercana relación por mucho tiempo. Siempre hemos intercambiado ideas, aunque eso seguro cambiará antes de enfrentarnos en el Mundial».
A Klinsmann le recordaron que en el Mundial de España 82, Alemania y Austria protagonizaron «el partido de la vergüenza», llamado así por el descarado amaño de un resultado para clasificar ambas selecciones europeas y dejar en la cuneta a Argelia, una de las sorpresas de ese torneo.
«Eso ocurrió hace décadas y es parte de la historia de Alemania y no de Estados Unidos», respondió Klinsmann, cuya selección camparte la cima del Grupo G con Alemania y Estados, mientras Ghana y Portugal cierran con uno.
En la historia común en Mundiales de Estados Unidos y Alemania hay dos partidos y ambos ganados por los germanos: en Francia 98 por 2-0 y por 1-0 en cuartos de final de Corea del Sur-Japón 2002.