Acidez, mala digestión, insomnio y otras consecuencias aún más graves para el organismo como también sufrir problemas de obesidad, son algunas de los factores de riesgo que conlleva el consumir alimentos antes de acostarse.
La nutricionista Emiduari González, explicó que cenar tarde puede contribuir al aumento de peso y de un alto nivel de azúcar en la sangre, de esta forma inhibiendo la degradación de las grasas, lo cual predispone a complicaciones como la diabetes y el síndrome metabólico.
“Consumir alimentos antes de irse acostar produce en el organismo un estado de alerta, lo cual provoca la estimulación de la producción de hormonas del estrés como la adrenalina y puede alterar los ritmos circadianos”, recalcó.
Puntualizó que a las 8:00 de la noche es una hora recomendable para cenar, a la vez es aceptable comer dos horas antes de acostarse, también para esos síntomas de antojos es beneficioso ingerir una porción de gelatina, un pequeño plato de fruta, un té o una porción proteica.
Subrayó que una cena balanceada antes de dormir debe contener carbohidratos ricos en fibra y de fácil digestión, acompañadas de fuentes de proteínas y vegetales, evitando aquellos que puedan causar flatulencia como el brócoli, repollo, coliflor y pepino.
Hizo énfasis es que no debe incluir grasas ni carbohidratos y azúcares en grandes cantidades, los cuales pueden ser sustituibles por una dieta que contenga pollo con vegetales con mas verduras sancochadas./IM/ct