La participación activa de Cabo Verde en el secuestro del diplomático venezolano Alex Saab es un acto vergonzoso de cobardía que debe ser denunciado por todos aquellos que se oponen a los excesos judiciales de Estados Unidos.
Así lo asegura el equipo de defensa de Alex Saab, el cual considera que Cabo Verde está demostrando «que cederá ante los caprichos políticos de un aliado poderoso sin preocuparse por lo que esto suponga para su reputación».
Asimismo, sus defensores confían en que el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos y el 11º Circuito reconocerán su derecho a la inmunidad y anularán la acusación por motivos políticos emitida en julio de 2019.