El vuelo 2751 de la aerolínea brasileña Azul se convirtió en un verdadero pandemonio en la madrugada del jueves, cuando sus 132 pasajeros debieron abandonar el avión por una alarma de explosión inminente.
Los momentos de terror se vivieron en la pista del Aeropuerto Internacional Merechan Rondón de la ciudad brasileña de Cuiabá, Mato Grosso, al suroeste del país, cuando la aeronave que estaba a punto de despegar con todos sus pasajeros a bordo debió frenar de repente.
Tras la detención, cerca de las 2:00 am, la tripulación emitió una alarma e indicó a los viajeros que abandonaran rápidamente el Airbus 320 cuyo vuelo estaba programado para aterrizar en San Pablo.