A pesar que las licorerías que funcionan en la parte posterior del mercado municipal de El Paso cuentan con servicio sanitario para sus clientes, la mayoría de los clientes que se toman sus “friítas” y bebidas espirituosas optan por hacer sus necesidades fisiológicas en un rincón ubicado encima del tanque de agua potable.
Afectados indicaron que está situación se agudiza los fines de semanas, sobre todo los días viernes cuando la zona platanera se convierte en un bar a cielo abierto con personas y vehículos con equipos a todo volumen.
“Cuando llegamos conseguimos pozos de orine y hasta heces en el lugar, porque algunos aprovechan la oscuridad para hacer sus necesidades fisiológicas justo donde se almacena el vital líquido que abastecen a las carnicerías, restaurantes y baños”, afirmó un comerciante.
Otro vendedor, dijo que requieren con urgencia que esa parte del mercado se coloque un cercado con un puerta para el acceso del personal autorizado para revisar el sistema de bombeo del tanque y no se permita ningún tipo de construcción de anexos o locales.