El Kremlin, a través de su portavoz Dmitri Peskov, anunció que utilizará canales diplomáticos con Estados Unidos para aclarar el futuro de sus inversiones petroleras en Venezuela. Moscú busca proteger sus proyectos a largo plazo en el país, los cuales considera de interés mutuo para los socios venezolanos y rusos ante la creciente presión externa.
Esta reacción surge tras las declaraciones del canciller Serguéi Lavrov, quien denunció intentos de expulsar a las compañías rusas del territorio nacional. La tensión se ha intensificado luego de que la administración de Donald Trump se adjudicara el control unilateral de la industria petrolera venezolana, determinando que solo Washington autorizará las ventas de crudo.
Rusia insiste en que mantendrá su presencia y defenderá sus activos económicos pese a la intervención extranjera en la industria energética. La situación se mantiene en una fase de incertidumbre mientras las potencias negocian los límites de sus intereses comerciales y políticos en la región.








