La cremosa mezcla llena de sentimiento los paladares
Característico en Semana Santa, con la llegada de la Cuaresma no solo inician actividades religiosas, sino que la devoción viene acompañada de tradición y cultura, que se fusionan con la historia y los sabores en dulces típicos como el majarete, cuya textura cremosa y aroma a coco se consigue en las distintas casas durante la temporada.
Para Regina Mujica, dedicada a la dulcería criolla, contó que aprendió a prepararlo por su madre, manteniendo el ritual al que no debe faltar una ración de cariño. Al comenzar, se ralla primero el coco, se licua y extrae el zumo de la fruta, conocido como la leche del coco.
La mezcla de olores se logra al colocar al fuego la leche de coco, a la que, al hervir, se le añaden las ramitas de canela, que suelta ese aroma familiar del dulce. Una vez listo, se pasa la mezcla por el colador y se va agregando la harina de maíz, dando textura sin dejar grumos, “hasta que quede espesita”.
Para finalizar, el majarete se coloca en una bandeja o recipiente, con una “lluviesita” de canela molida, que además de dar gusto, marca el paso final de la tradicional preparación.
Para dos majaretes grandes, Regina utiliza: un coco, un papelón, cuatro tazas de harina de maíz, dos tazas de azúcar morena, canela en rama, canela en polvo y una taza de leche, dejando en cada bocado un sabor a historia, familia y cariño.








