Por: Pedro Vicente Rodríguez Calderón
Educador, Comunicador y Político
Hay escritos que son inspirados en personas o en hechos. En esta ocasión, me inspiran mis amigos y discrepantes que intentan mostrarse por encima del bien y del mal, en niveles extraordinarios de pureza celestial, con posturas intelectuales academicistas, queriéndose presentar como equilibrados, objetivos y neutrales ante cualquier hecho político, social o de investigación científica.
Algunos opinadores los han bautizado como los “neutralidos”, haciendo paralelismo con posturas militantes. Confieso no compartir la mencionada categoría adjetivadora, porque prefiero insistir frontalmente en la inexistencia de los términos medios y de las posiciones neutrales. Esta sería similar a la autodenominación de ser apolítico. Tengo la convicción de la inexistencia de tales categorías puras y perfectas, porque no corresponden a la realidad de seres tan imperfectos como los humanos.
Las personas tenemos razonamiento y pasión; emociones, sentimientos e ideas; creencias, conocimientos y modos culturales de desenvolvernos e interactuar: por tanto, somos seres políticos. No lo confundamos con tener militancia en organizaciones partidistas, eso es otra cosa a la cual no me estoy refiriendo. Somos seres políticos por nuestras propias y particulares subjetividades para interpretar y actuar en cada momento y espacio. Eso nos produce perspectivas y visiones estratégicas que definen cómo vivir y para dónde conducirnos.
Por tanto, queridos amigos y discrepantes que me adversan cubiertos en un manto de pureza inmaculada, con erudición infinita y objetividad científica positivista; les tengo una buena noticia: ustedes no existen, porque es imposible encontrar seres humanos absolutamente neutrales. Sigamos buscando puntos de encuentro o de coincidencia que permitan a nuestras subjetividades, encontrar la armonía y el equilibrio complementario, en la multidiversidad exuberante y hermosa de nuestras vidas en común.
“Vemos las cosas no como son, sino como nosotros somos.”
Henry Major Tomlinson