Luego de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, advirtiera que tomará el control de Cuba “casi de inmediato”, el mandatario de la isla, Miguel Díaz-Canel, hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para determinar si se permitirá que Washington ataque militarmente a su país.
Díaz-Canel catalogó las amenazas de agresión como “una escalada peligrosa y sin precedentes”. Al respecto, agregó: “La comunidad internacional ha de tomar nota y, junto al pueblo de EE. UU., determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico”.
El presidente cubano consideró que las advertencias de la administración Trump buscan solamente “satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación”, en una clara referencia a sectores de la comunidad cubanoamericana en el sur de Florida.
Finalmente, advirtió que “ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba”, asegurando que cualquier intento de intervención “tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo de territorio nacional”.