Eran las 9 y 45 de la noche del viernes 13 de abril de 2007, todo estaba en silencio en la plaza Bolívar de Los Teques y sus alrededores, de repente explotó un artefacto en el primer piso de la Casa Rosada, como se le llamaba al edificio de la Gobernación de Miranda.
Allí en aquella época funcionaban las direcciones generales de Servicios Generales, Seguridad, Audiovisuales, Radio, Atención al Ciudadano y la presidencia del Consejo Legislativo.
Producto del estallido se abrió un boquete de aproximadamente dos metros en una de las paredes, tumbó el techo y dejó perdidas millonarias. Además, hubo un incendio que fue controlado a tiempo por funcionarios del Cuerpo de Bomberos.
Dos vigilantes resultaron heridos. Manuel Guerra Casillas, quien para el momento tenía 51 años, presentó fractura en el brazo derecho y Eulogio Pérez, quien tenía 55, sufrió traumatismo en la cadera.
Minutos más tarde se presentó el entonces gobernador Diosdado Cabello. Fue abordado por la prensa, se abstuvo de declarar, sin embargo, adelantó que se comunicó vía telefónica con el presidente Hugo Chávez para informarle sobre el suceso.
El que sí habló en ese momento fue Alirio Mendoza, secretario de Gobierno de la Gobernación. “De inmediato convocamos a un gabinete de seguridad para estudiar lo que ocurrió”.
El subdirector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) Vicente Alamo expresó: “Estamos realizando las pesquisas”.
“Los que se atrevieron a atentar contra el estado y la casa de las leyes serán castigados. Nada impedirá que sigamos haciendo leyes socialistas”, declaró la entonces diputada Liliana González presidenta del Clebm.

El renacer de la edificación
Por un largo periodo el boquete estuvo abierto en la Casa de Gobierno, hasta que comenzó la restauración que se prolongó por cuatro años hasta que, en octubre de 2011, Henrique Capriles quien era el gobernador reinauguró ese espacio.
En las labores de recuperación invirtieron 38 millones de bolívares fuertes. Desde aquel dejaron de llamarla la Casa Rosada para denominarla la Casa Marrón.